Roger Dubuis Automatic Skeleton

Roger Dubuis es de las marcas más exclusivas e irreverentes en términos de concepto relojero, pero que a la vez, a partir de su novedoso acercamiento a la más selecta de las horologías, también respeta y guarda el máximo sello de la manufactura ginebrina: el Poinçon de Genève.

Es la única marca dentro de la industria cuya total producción de calibres está destacada por este garante de precisión y estética. Sin embargo, hemos de aplaudir que no se trata de una firma tradicional, sino de una Maison que se niega a usar corbata y que continuamente nada en contra de la corriente.

En cuanto a los básicos de esta referencia, Roger Dubuis lanzó el primer reloj automático esqueletizado surgido de la Manufactura hace tres años, por lo que le hablo de un modelo consolidado como uno de los best sellers de la Casa, y con justa razón. Roger Dubuis es una marca capaz de combinar las auténticas artes relojeras con una expresión no tradicional del lujo moderno. Y si bien algunas personas aman los relojes clásicos, otras también buscan artículos diseñados con mayor audacia.

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Su arquitectura y el trabajo de los puentes le hacen parecer un arácnido, pero uno se percata de que es una pieza de Alta Joyería al admirar todos y cada uno de sus acabados. La misma construcción permite  apreciar cabalmente cómo operan los movimientos mecánicos, nada está oculto a la vista. Desde la cuerda y la transmisión hasta el órgano regulador, es una pieza que sirve muy bien para explicarle a un amigo cercano la razón de su pasión por los instrumentos que miden el tiempo y que importamos desde Suiza.

La pieza alberga en su interior el calibre RD820SQ en una construcción tipo estrella denominada Astral Skeleton, la cual luce un micro-rotor esqueletado y decorado con el Poinçon de Genève, que da fe, una vez más, de la maestría de la firma a la hora de llevar a cabo maravillas arquitectónicas dentro de la mecánica. Este tesoro se ofrece en una bellísima caja de 42 mm de titanio ennegrecido con recubrimiento DLC, el cual ofrecerá una resistencia al paso del tiempo tan dura como el diamante. El motor que, dicho sea de paso, es una verdadera obra de arte, ha sido trabajado como tal, empleando hasta 530 horas de fabricación destinadas a su construcción y al ensamble de los 167 componentes.

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