PIAGET Gold Cup, desde Palm Beach

La alta sociedad de La Florida se concentra en Palm Beach, y para ellos ha sido realizada el torneo anual Piaget Gold Cup, PIAGETavalado por el International Polo Club. Asimismo, el papel de la Maison  no solo consistió en un patrocinio, sino en ejecutar un evento/cocktail en Palm Beach, a fin de dar a conocer su colección de alta joyería de Jardín Mediterráneo y de acoger la gala anual de la Piaget Golden Cup en el International Polo Club (IPC).

El viernes por la noche, Philippe Leopold-Metzger, CEO de la marca y el presidente de Piaget América del Norte, Larry Boland, invitaron a James R. Borynack, Presidente y CEO de Wally Findlay Galleries, a completar el equipo anfitrión de una fiesta exclusiva en la galería de Worth Avenue ubicada en Palm Beach, la cual recibió a una selección de los mejores jugadores de polo, incluidos –por supuesto– los miembros y hermanos del equipo Ellerstina Piaget: Facundo Pieres, Gonzalo Pieres, Nico Pieres y su primo, Polito Pieres, así como el Embajador de Norteamérica para Piaget Jeff Hall y su esposa Michelle.

En el evento, Piaget develó la colección de alta joyería Mediterranean Garden, al tiempo de que el ambiente corrió a cargo de la organización de uno de los eventos más prestigiosos en el deporte de los príncipes. Previo a la competición, Philippe Leopold-Metzger recibió a su selecta lista de invitados con un brunch, para luego disfrutar de un juego de altísimo nivel de competencia.

El equipo Orchard Hill estuvo encabezado por Steve Van Andel, Ezequiel Ferrario, Polito Pieres y Facundo Pieres, mientras que el nombrado como Audi fue conformado por Marc Ganzi, Fred Mannix, Rodrigo Andrade y Gonzalo Pieres, pero la escuadra de Audi la que se llevó el resultado final por 16-15, por lo que recibió de manos de Mr. Boland el codiciado trofeo Piaget Gold Cup, mientras Gonzalo Pieres fue nombrado como el Jugador más valioso y su yegua la del mejor del torneo.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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