Es opinión de esta redacción que los procesos sumamente detallados, delicados y artesanales merecen el calificativo de obras de arte, ya sea que sean obras de pintura, escultura o la elaboración de un reloj, si es que esta última requiere del expertise de los artesanos más diestros en determinada materia, como la elaboración de correas, la selección de las cajas, el pulido de los metales o la configuración general de una pieza.
Hermès nos sorprende –una vez más– con una joya dedicada a la mujer femenina, que desea portar un adorno atemporal y discreto sin sacrificar la elegancia de su atuendo, un reloj que podría considerarse para el uso diario y clásico, ese que jamás pasa de moda, y así nos lo comparte el mensaje de la marca:
–»¿A dónde va? A lo esencial. Con toda sencillez».
Disponible en configuración de oro rosa con correa de piel de ternera, becerro; oro rosa con brazalete, oro blanco con correa, oro blanco con brazalete, con diamantes o sin ellos, e incluso si lo prefiere con pulsera de satén, el reloj Faubourg para dama posee una caja de 15.5 mm, una carátula lacada en blanco con un diamante en posición de las 12 y dos manecillas para indicar el paso de las horas y minutos gracias a un mecanismo de cuarzo de origen suizo, no más, un sentido minimalista de la elegancia y clase que distinguen a la prestigiosa firma francesa: La montre Hermès.