Ulysse Nardin Marine Grand Deck Tourbillon

El reloj estelar de Ulysse Nardin, es una de las piezas más importantes del año, y está vinculado a un movimiento calibre UN-630 con tourbillon volante de 60 segundos. Dicho motor está conformado por 469 elementos, cuyo oscilador late a 3 Hz. Dos barriletes posibilitan 48 horas de autonomía gracias a que el primero está dedicado al mecanismo que muestra la hora, mientras el segundo barrilete genera energía para la complicación, es decir, para la indicación de los minutos.Ulysse-Nardin-Grand-Deck-Marine-Tourbilon_Photos-Grand-Deck_JPEG_Grand-Deck_1-copie

 

Grand Deck Marine Tourbillon

Inspirado claramente en un velero, visualiza los minutos por medio de una inédita y original botavara, el aparejo horizontal usado para cazar la vela mayor. Un cable tira de la botavara que corre sobre un arco graduado. Este sistema patentado es guiado por una fibra de alta tecnología sumamente resistente: Dyneema®, pero más delgada que el cabello de un humano. Esta botavara que fascina desde las 12 h, irá de izquierda a derecha gracias a un movimiento desarrollado por Christophe Claret en colaboración con el equipo de Ulysse Nardin. El cable que guía la botavara se enlaza a cuatro poleas fijadas por tornillos azulados. La carátula está –además– decorada con pequeños pasamanos y cables decorativos tendidos en la parte superior, que concluyen este guiño sutil al universo náutico. El logo de Ulysse Nardinse encuentra flanqueado por dos banderines náuticos correspondientes a las letras U y N, rindiendo tributo a los históricos cronómetros de a bordo realizados por la Manufactura.

Asimismo, la pieza se inspira en las embarcaciones náuticas, por lo que su carátula reinventa los códigos relojeros con una carátula que replica una cubierta marina hecha de madera real.

La pieza está realizada en caja de oro blanco de 44 mm de diámetro, mientras que los gallardetes náuticos también visten el dial de la referencia limitada a 18 piezas para el mundo.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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