Longines Twenty-Four Hours Single Push-Piece Chronograph

LONGINESNo cabe duda que la herencia de una marca debe presumirse, pero también inspirar a la siguiente generación de relojería, y así nos lo confirma la marca de relojería fundada en Saint-Imier en 1832, y es que hace algunos meses, Watches World tuvo oportunidad de constatar la riqueza de museo que Longines conserva de manera impecable, y ello obedece a una razón potenciada por Walter von Känel, conservar el espíritu de la marca a medida que se toma la inspiración de las piezas que guarda su museo.

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Es así que la estética y tecnología actuales, deben encontrar el balance perfecto para incorporarse a una leyenda de la horología, dando LONGINEScomo resultado un tipo de reloj que traslada la riqueza de más de 180 años a la muñeca de su afortunado poseedor hoy día. Su nombre es Twenty-Four Houyrs Single Push-Piece Chronograph, y es la más reciente incorporación a la línea Heritage de Longines.

Su complejidad reside en adaptar el calibre exclusivo de Longines L788 al L789, para entregar un crono monopulsante con rueda de pilares de carga automática que además exhibe 24 h, así como la fecha en punto de las 6 y un totalizador situado a las 9 horas. Su trabajo no termina allí, puesto que este calibre se ingresa a una caja de enormes dimensiones: 47.5 mm de diámetro, que respeta el tamaño original de la pieza de museo. Asimismo, su estética de acero inoxidable acompañará perfectamente a su carátula negra o plateada, y al mismo tiempo destacará en su muñeca gracias a una corre de aligátor de color negro o marrón, a juego con el dial que haya seleccionado.

El Longines Twenty-Four Hours Single Push-Piece Chronograph presenta un fondo grabado con el logotipo de la Casa: el emblemático reloj de arena utilizado desde 1889 sin interrupción alguna, lo que constituye el récord de la marca registrada más antigua a la fecha. Asimismo, debemos mencionar que la característica principal de su diseño es la legibilidad, y sus 24 horas encuentran el razonamiento en los relojes de piloto de los años 50, pues para los aviadores ésta era la manera más práctica de conocer el tiempo y discernir si era de mañana o de noche.

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…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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