Acumula millas: Frédérique Constant Worldtimer

La relojería ha sufrido diferentes cambios, pues es la respuesta a la necesidad de conocer el tiempo y lugar en el que se vive, es por ello que, como cualquier otro objeto al servicio del hombre debe adecuarse a los requerimientos activos de la raza humana, y de ahí partimos a la globalización, un fenómeno que nos obliga a seguirlo para mantenernos vigentes, y a razón de la competitividad la relojería también tiene que escuchar a sus públicos.

Frédérique Constant Worldtimer Manufacture

Frédérique Constant Worldtimer Manufacture

Si bien el acento horológico corporativo no ha cambiado demasiado, es decir, continúa exhibiendo líneas depuradas y clásicas, incorporar una carátula que incorpora un hermoso diseño guilloché grabado con un mapa del mundo, pero lo más importante de ello es el sistema de manipulación de las funciones Worldtimer accionado a partir de la corona, por lo que podemos olvidarnos de los incómodos y antiestéticos pulsadores adicionales en sus laterales. Con solo seleccionar la ciudad deseada y colocarla en la posición de las 12 h, los discos internos se sincronizan automáticamente por lo que será posible e instantáneo el poder visualizar los 24 husos horarios de las 24 ciudades más importantes en la carátula.

Adicionalmente la apariencia del Worldtimer Manufacture pone atención a los más intrincados detalles, los diseñadores de la colección han –incluso– seleccionado correas que impartan con su estilo. Piel de cocodrilo negra con hebilla de acero inoxidable, o si lo prefiere una correa de cocodrilo en color azul marino. Dos de sus modelos mencionados forman parte de una colección de edición limitada a solo 1888 piezas. Cada Worldtimer se presenta en una caja de regalo clásica de madera, con una placa de edición limitada grabada que verifica su autenticidad, y además se entrega un valor de manufactura a un precio muy razonable para este tipo de complicación.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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