Tiffany & Co. Eternity Enamel Clematis: el arte del esmalte florece en una extraordinaria creación de alta relojería
El Eternity by Tiffany Enamel Clematis rinde homenaje a Louis Comfort Tiffany con una carátula esmaltada y engastada en diamantes, reflejando la excelencia artesanal de Tiffany & Co.
La historia, el arte y la alta joyería vuelven a encontrarse en una de las creaciones más refinadas de Tiffany & Co. El nuevo Eternity by Tiffany Enamel Clematis traslada a la relojería el universo creativo de Louis Comfort Tiffany, reinterpretando uno de sus emblemáticos diseños florales mediante complejas técnicas de esmaltado y una deslumbrante selección de piedras preciosas.
Más que un reloj, esta pieza representa el diálogo entre distintas disciplinas artesanales. Cada detalle refleja el legado de una Casa que, desde hace casi dos siglos, ha convertido el diseño y la excelencia en su sello de identidad.

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Un homenaje al universo creativo de Louis Comfort Tiffany
La inspiración del Eternity Enamel Clematis nace de una de las célebres lámparas creadas por Louis Comfort Tiffany y Tiffany Studios en Nueva York a principios del siglo XX.
Estas piezas, consideradas hoy iconos del Art Nouveau, destacaban por sus composiciones florales realizadas con fragmentos de vidrio coloreado ensamblados mediante delicadas estructuras metálicas. Sus juegos de luz y color transformaron el diseño decorativo de la época y siguen siendo algunas de las obras más admiradas del movimiento.
Para este reloj, los diseñadores tomaron como referencia una pantalla colgante Clematis, creada alrededor de 1906, trasladando su exuberante composición floral a la carátula.
El resultado conserva la misma sensación de profundidad y luminosidad que hizo famosas aquellas lámparas.

Una carátula donde convergen dos de las técnicas de esmalte más complejas
La protagonista absoluta del reloj es una espectacular carátula decorada con seis flores de clemátide realizadas mediante la técnica plique-à-jour, una de las formas de esmaltado más difíciles que existen.
Los pétalos translúcidos, elaborados en delicados tonos aguamarina y turquesa, permiten que la luz atraviese el esmalte, generando un efecto muy similar al de un vitral. Debajo de cada flor, un brillante fondo completamente pavimentado con diamantes multiplica la profundidad visual de la composición.
El paisaje se completa con motivos florales elaborados en esmalte champlevé, distribuidos de manera orgánica sobre la superficie en diferentes tonalidades de azul, como si el viento los hubiera dispersado sobre el jardín.
La combinación de ambas técnicas convierte la carátula en una auténtica obra de arte en miniatura.

Un proceso artesanal reservado para unos cuantos maestros
Cada uno de los elementos decorativos exige un nivel de precisión extraordinario.
Para crear los motivos en esmalte champlevé, los artesanos fabrican individualmente cerca de 60 diminutas piezas de oro blanco, algunas de apenas 0.45 milímetros de ancho. Posteriormente se tallan pequeñas cavidades donde el esmalte se aplica manualmente en sucesivas capas.
Después de cada aplicación, las piezas pasan por un proceso de cocción hasta alcanzar el espesor perfecto. Finalmente, un pulido completamente manual crea un acabado tipo cabujón que aporta volumen y un elegante contraste con el brillo de los diamantes.
La elaboración de las flores mediante la técnica plique-à-jour supone un desafío aún mayor.
Primero se construye una delicada estructura con hilos de oro blanco de 18 quilates. Sobre ella, el esmalte se aplica capa por capa, seguido de múltiples ciclos de cocción con temperaturas cuidadosamente controladas hasta obtener la intensidad cromática y la transparencia deseadas.
Cada flor permanece suspendida sin un soporte posterior, permitiendo que la luz atraviese el esmalte y revele toda su riqueza de matices.

Más de 100 horas para dar vida a una obra de alta relojería
La complejidad del proyecto aumenta al emplear dos colores distintos para las flores y cuatro tonalidades diferentes de azul en los motivos decorativos.
Cada pigmento necesita temperaturas específicas durante la cocción, por lo que el proceso exige una coordinación prácticamente microscópica entre esmaltadores, engastadores y relojeros.
En total, la fabricación, el esmaltado, el engaste y el ensamblaje de la carátula requieren más de 100 horas de trabajo artesanal.
Solo el engaste de los 432 diamantes demanda alrededor de 30 horas, mientras que el esmaltado y el montaje consumen aproximadamente otras 55 horas.
Gemas excepcionales para una creación única
La experiencia gemológica de Tiffany & Co. también queda patente en el resto del reloj.
El bisel está decorado con 36 aguamarinas talla baguette, que suman cerca de cinco quilates y aportan una armoniosa continuidad cromática con la carátula.
La corona incorpora un diamante talla brillante montado en el emblemático Tiffany® Setting, mientras que los laterales de la caja de oro blanco de 18 quilates también se encuentran completamente engastados con diamantes, reforzando el carácter de alta joyería de la pieza.
La caja de 36 mm alberga un movimiento mecánico automático suizo Calibre LTM, acompañado por una elegante correa de piel de cocodrilo azul oscuro y una hebilla en forma de “T” de oro blanco decorada con diamantes.
Con el Eternity by Tiffany Enamel Clematis, la Maison demuestra que el tiempo también puede medirse a través del arte. Una creación donde el legado de Louis Comfort Tiffany, la maestría del esmalte y la excelencia joyera convergen en una pieza destinada a convertirse en objeto de deseo para coleccionistas y amantes de la alta relojería.
Continúa con: Tiffany Paradise Bird Parrot y Singing Bird on a Clock: relojes que convierte la naturaleza en arte
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Rita Segura
Comunicóloga especializada en medios impresos y electrónicos. Escribir me apasiona tanto como la alta relojería con su preciso y encantador tic-tac.
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