Jaeger-LeCoultre reinterpreta el Duometre Heliotourbillon Perpetual en clave monocromática
Un sofisticado calendario perpetuo, una nueva caja con brazalete de platino, carátula gris y el extraordinario calibre 388, reafirman el compromiso de la Grande Maison con la relojería de alta precisión.
Jaeger-LeCoultre es, sin duda, maestro en cuanto a precisión y exactitud se refiere, y para conseguirlo no dejan ningún cabo suelto. Ellos mismos se encargan íntegramente del proceso que implica la creación de un reloj: desde la concepción, el desarrollo, la ornamentación y producción, todo se realiza dentro de su propia Manufactura ubicada en el Valle del Joux.
Ahí, una localidad conocida como Le Sentier, es ahora el centro neurálgico de la alta relojería, y no es casualidad que fuera Antoine LeCoultre quien ayudara a fundarla cuando se asentó en ella en 1559. Su belleza natural, que invita a la tranquilidad y contemplación, permitió que la técnica de Jaeger-LeCoultre: siempre precisa, universal y sofisticada, floreciera.

Perfección que se alcanza con calma
La cronometría, así como las grandes complicaciones, encontraron en el Valle de Joux el espacio adecuado para su especialización, y son precisamente estos dos ámbitos del arte relojero que Jaeger-LeCoultre ha sabido conjugar sin reservas desde que lanzara el primer Duometre en 2007.
Esta tecnología solventaba por vez primera uno de los principales problemas de los relojes con complicaciones, y en especial de los cronógrafos, en los que la complicación solía agotar rápidamente la energía del reloj, cuya estabilidad es fundamental para la precisión y la reserva de marcha. La solución a la que llegaron los relojeros de Jaeger-LeCoultre fue justamente, duplicarla.


Utilizando dos barriletes y dos trenes de engranaje independientes, uno para el cronometraje y otro para las complicaciones, e integrándolos en un solo calibre, con un único órgano regulador. Así, un tren de engranajes impulsa la hora y el otro las complicaciones, una solución que la firma ha utilizado en varios relojes como el nuevo Duometre Heliotourbillon Perpetual, lanzado por primera vez en 2024, y que ahora presenta en una nueva versión completamente fabricada en platino.

Tradición de precisión
En esta pieza Jaeger-LeCoultre unió el sistema Duometre con un tourbillon multieje que se manifestó por vez primera en el Calibre 388, que combina el concepto Duometre con un calendario perpetuo con indicación Grande Date. Para conseguirlo, utiliza un tourbillon compuesto por tres jaulas de titanio que giran sobre tres ejes y una espiral cilíndrica, lo que compensa las variaciones de la gravedad en muchas más posiciones que el tourbillon tradicional, mejorando la precisión.

Este sistema fue bautizado como Heliotourbillon, y además de preciso, otorga un espectáculo hipnótico pues, al girar, parece que se está observando una especie de trompo en continuo movimiento. Además, el calendario perpetuo no requiere corrección sino hasta 2100, después, solo será necesario ajustarlo en los años centenarios que no sean bisiestos. En el nuevo Duometre Heliotourbillon Perpetual el último dígito de un año bisiesto aparecerá en rojo, una patente más de Jaeger-LeCoultre.

Estilo francés y técnica suiza
Este calibre único se resguarda en una caja de platino de 44mm con fondo abierto, que cuenta con asas atornilladas en lugar de integradas, combinando superficies pulidas, cepilladas y microgranalladas. Una de las novedades de esta reinterpretación es el brazalete de platino 950 que sustituye a la correa y continúa con los acabados cepillados y pulidos de la caja, lo que concede a la pieza una elegancia excepcional. Reafirmando su carácter exclusivo este reloj es una producción limitada a solo 20 ejemplares.

La caja alberga una carátula totalmente en gris que abona al carácter monocromático del nuevo Duometre Heliotourbillon Perpetual. El gris es un telón de fondo para la variedad de superficies que se perciben en la carátula que exhibe las distintas complicaciones: horas y minutos, segundos, Heliotourbillon, calendario perpetuo (día, fecha, mes, año), fases lunares (con una precisión de 122 años) y dos indicadores de reserva de marcha (46 horas por cada barrilete).

Continúa con:
Lo clásico y lo sencillo nunca pierde su elegancia: Master Control Classic de Jaeger-LeCoultre
Karla Otero
Durante más de 20 años he escrito sobre arte, moda, estilo de vida y, por supuesto, sobre relojes, siempre pensando en la precisión, la belleza y el pulso creativo del tiempo.
Más del autor
Jorge Varela
Leslie López