Classima 10330 de Baume & Mercier: el tiempo en equilibrio
En nuevo cronógrafo automático de la firma ginebrina es la más reciente adición a la colección Classima, una reinterpretación moderna de su línea más clásica.
Todo comenzó en 1830, cuando Louis Joseph Baume abrió un mostrador de relojería en Les Bois, un pueblo del cantón de Berna, en el Jura suizo, con un lema en mente: “Acepte solo la perfección, solo fabrique relojes de la calidad más alta”. Con esta máxima siempre presente, la familia Baume se dedicó durante generaciones al arte relojero por excelencia, aquel que combina innovación y calidad sin condiciones.
Con una gran habilidad y no menos entusiasmo, su pequeña empresa, registrada como “Frères Baume, la Famille Louis Joseph” se expandió internacionalmente, introdujo nuevos movimientos y ganó varios premios. Todo esto le valió el reconocimiento internacional y la atención de diversos personajes, entre ellos estaba Paul Mercier, quien se encontró con William Baume en 1918.

Unir fuerzas para compartir una visión
Este encuentro inesperado marcaría el destino de la Casa Baume para siempre, pues suponía la unión de dos talentos complementarios: por un lado, Paul Mercier: cosmopolita, versado en la estética, el arte, pero, sobre todo, en los negocios; y por el otro William Baume: relojero de pura cepa, talentoso y visionario. Se hicieron amigos de inmediato, y solo dos años después, en 1920, fundaron en Ginebra Baume & Mercier.
También te puede interesar: Baume & Mercier, el arte de balancear lo nuevo y lo antiguo
Classima: el primer reloj
El genio empresarial de Paul unido a la sensibilidad relojera de William, establecieron desde entonces las bases de cómo se habrían de comercializar sus creaciones, y han dado en el clavo. Ejemplo de ello es la colección Classima, concebida para ser “el primer reloj”, ese que te regalan tus padres al obtener un grado académico, o el que te compras tú mismo, tu primer buen reloj, aquel que nunca vas a olvidar.

Lanzado en 1997, ya con casi treinta años a cuestas, mantiene su estilo clásico y refinado, aun después de varias versiones y adaptaciones a la estética de los tiempos, y el más reciente lanzamiento no es la excepción. Con el nuevo Classima 10330, Baume & Mercier reinterpreta el cronógrafo tradicional al más puro estilo de la colección.


Modernidad y tradición en uno
Fabricado en acero inoxidable, en su caja redonda de 42mm, Classima 10330 resguarda una carátula plateada con acabado opalino absolutamente refinado, tanto por su tonalidad como por su composición. Sus reflejos irisados refuerzan la belleza del acabado guilloché lineal que enriquece la elegancia de la pieza y contrasta de forma impecable con los índices elevados y las manecillas en acero azulado tipo hoja. La manecilla de los segundos periféricos se vislumbra apenas, abonando a la funcionalidad sin estridencias. El azul se repite en la correa de piel de aligátor que remata con una hebilla pulida.

Tres subesferas, junto con la ventana de fecha ubicada a las 3h, conceden al nuevo Classima 10330 una simetría visualmente impecable, además de gran funcionalidad. Es también, hermético hasta 50 metros. Bajo la carátula se encuentra un movimiento de cuerda automática 100% Swiss Made que le otorga 48 horas de reserva de marcha. El calibre, que integra 25 rubíes, se puede admirar gracias al fondo atornillado de la caja cubierto con cristal de zafiro.

Continúa con:
Riviera Colors of Life: el verano luminoso de Baume & Mercier
Karla Otero
Durante más de 20 años he escrito sobre arte, moda, estilo de vida y, por supuesto, sobre relojes, siempre pensando en la precisión, la belleza y el pulso creativo del tiempo.
Más del autor
Memo Lira
Jessie Espinosa
Jorge Varela