Victorinox nos abre las puertas a su casa relojera
Nos dimos a la tarea de ir al Centro de Competencia de Relojes de Victorinox en la ciudad de Delémont, la capital del cantón de Jura, en Suiza.
Delémont, Suiza.- Cuando uno se pone un reloj Victorinox, no se imagina lo que hay detrás del mismo. Al momento de meterlo al agua, golpearlo intencionalmente o abrocharlo en la muñeca, la calidad se comprueba y la garantía de cinco años es posible en su funcionamiento, porque no nos imaginamos lo que hay detrás de él.
Para conocer realmente lo que un reloj de esta casa significa en la muñeca y el proceso que lleva para que se pueda disfrutar, nos dimos a la tarea de ir al Centro de Competencia de Relojes de Victorinox en la ciudad de Delémont, la capital del cantón de Jura, en Suiza, un lugar donde la tranquilidad y la paz de la región relojera vive en cada uno de sus procesos como muestra viva de que cada pieza, cada proceso, se hace con la máxima dedicación, paciencia y exactitud que merece una pieza de la firma.

Cuando nos ponemos cualquiera de sus relojes, no nos imaginamos que para que ajuste totalmente y sea seguro, su broche fue probado 5,000 ciclos de apertura y cerrado para garantizarlo, al mismo tiempo que si lo vemos caer de nuestras manos no pensamos que previamente ha llevado pruebas de resistencia que lo han sometido a golpes de más de seis kilos en seco –doble del estándar común de esta prueba–, patentizando su fortaleza y resistencia.
Una de las áreas más impresionantes es donde realizan todas estas pruebas, que bien pueden estresar sus correas con más de 20 kilógramos de extensión máxima durante un minuto para que los cauchos o el acero certifiquen que está al nivel requerido, o que se prueban a más de 70 grados centígrados con 93% de humedad para checar sus sellos, o que ha pasado a 40 grados de temperatura de agua, luego a 70 grados y se repite, en total dos días de pruebas. Si usted es un ciclista ávido, conduce una moto, es viajero constante o simplemente para comprobar que el reloj es más robusto de lo que usted podría pensar, imagine que la prueba de vibración es de 12 horas.


Las mismas correas son sometidas a pruebas químicas, los cauchos a pruebas de absorción de colores del teñido de telas o, por el lado mecánico, los pulsadores de los cronómetros son llevados a 5,000 ciclos de puesta en marcha, parada y vuelta a cero, un número que quizás usted en varios años no llegue a accionarlo, pero que Victorinox lo ha pensado para ofrecerle la máxima calidad, el resultado es un reloj homologado con pruebas.

Los relojes, el acero y Victorinox
En Delémont, en este complejo se comprenden muchas cosas de Victorinox, la primera pregunta es cómo se llega de una navaja a un reloj, pero hay que entender que no es cualquier navaja, sino la mejor navaja y de las más antiguas del mundo, logrando la maestría en el manejo del acero. En ella está el gran saber hacer y trabajo del acero inoxidable con el que ha salvado vidas. Así, al entrar en este centro de competencia, se puede observar cómo el metal es territorio de Victorinox, el acero inoxidable es trabajado a máximos estándares y forma gran parte de los relojes del mundo hechos en acero. Sin duda le llegó el momento a la Casa de hacer relojes con la misma filosofía del Swiss Made.
Lo hecho en Suiza requiere que el reloj tenga más de 60% de componentes hechos en este país; sin embargo, Victorinox lo supera por mucho, pues este conocimiento del acero inoxidable les ha llevado a construir este gran centro de 17,800 metros cuadrados, donde de manera discreta, pero si nos fijamos, hay 2,750 metros cuadrados de celdas solares que producen electricidad todo el tiempo; un lugar que recibió 32 millones de francos suizos para ampliarse y contar con la máxima experiencia en relojería.

La producción
El primer paso es conocer las barras circulares de acero que llegan, de hecho, nos enteramos de que más del 50% del acero que se usa es reciclado, y en esta misma área reciben las de titanio, ya que es un elemento que con el tiempo también han logrado producir con los estándares requeridos. De ahí pasamos a un área de computadoras, donde se hace el desarrollo técnico de cada pieza, que previamente pasó por el departamento de diseño.
Caminando por los pasillos, vimos que, aunque las máquinas trabajan constantemente, cada área es silenciosa, y cada maquinaria guarda en su interior la magia de las distintas herramientas para poder transformar el acero en una caja perfecta para recibir el movimiento, los pulsadores en su caso, el cristal y la corona. Hoy son capaces de hacer todos los componentes de la caja como biseles o soportes metálicos de la caja, o los mismo fondos. Todo ello refleja la maestría con la que trabajan el acero inoxidable. Las cajas salen hasta con los agujeros de los cuernos donde se sujetarán los brazaletes.

El terminado de cada una es muy importante, por lo cual cada caja se recubre de una laca morada que sirve para verificar los acabados de máquina y manuales hechos de manera correcta; de hecho, pude observar cómo de modo manual se hace el pulido y biselado de cada reloj, una sensibilidad que solo la mirada y la mano humana puede tener.
Una vez terminada, la cajas se libera de su laca morada –luce muy interesante, pues parece que será de ese color, pero se diluye– para pasar a la siguiente, ya luciendo su brillo propio. Pasa por una inspección manual para asegurar calidad y también, en el caso de pulsadores y corona, expertos los colocan.
La caja cobrará aún más vida con el movimiento que aún está siendo revisado uno por uno de manera manual, y acondicionado con las manecillas, luego de un meticuloso proceso va a ser ensamblado el reloj. Así queda montado cada reloj, que luego pasará por todo el laboratorio de pruebas que da la fiabilidad a su Victorinox.



El reloj Victorinox y su casa
Así fue como visitamos un lugar inimaginable; pude platicar con los diseñadores que, por supuesto, participaron en un gran proceso con su nuevo Concept One, que inaugura también los relojes de energía solar de la marca, con una interesante caja que, de manera inversa, presenta su caja de seis lados, pero dentro de un bisel circular, y con una profundidad de caja especial con gran legibilidad.
Entrar al mundo de 140 años de Victorinox y haber visto ensamblar una navaja con todo el conocimiento que implica y ahora ver cómo ha crecido la marca en relojes, de manera ordenada, desde que deciden empezar la producción de componentes con su I.N.O.X. en 2014, e ir mejorando e incrementando el número de componentes propios, lograr manejar el titanio, para en 2016 decidir la inversión en este centro de relojes, sin duda es ejemplo de la dedicación de la empresa por preservar lo máximo del Swiss Made, a la vez de dominar la excelencia en fabricación de relojes.

Por lo que ahora que miro el Concept One, puedo comprender el proceso que llevó y su perfecto maquinado de brazalete o pulido de caja. Creo que comprendiendo el proceso nunca se vuelve a ver a ninguno de sus relojes de la misma manera, y el futuro luce emocionante en su viaje relojero que, aunque vi algunos nuevos bocetos… lo dejaremos para la siguiente entrega editorial con Victorinox.
No fue suficiente un día en su fábrica y los 20 minutos en su tienda oficial de todos sus productos, desde maletas hasta cuchillos, su histórico pelador de verduras y frutas o toda la gama de navajas y estuches… nunca es suficiente, pero una gran parte de esa extraordinaria experiencia, cada cliente la puede vivir y patentizar en cada reloj puesto en su muñeca, por algo su lema es “Invertir tu tiempo sabiamente”.


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