Maurice Lacroix amplía la colección 1975 con el sofisticado Quartz 33 mm
Maurice Lacroix amplía su colección 1975 con el Quartz 33 mm: relojes femeninos con diamantes, nácar y diseño vintage que celebran 50 años de relojería suiza.
En relojería, el tamaño puede cambiarlo todo. Unos milímetros menos bastan para transformar un diseño clásico en una pieza de delicadeza irresistible. Con esa idea en mente, Maurice Lacroix presenta el nuevo 1975 Quartz de 33 mm, una interpretación más compacta –y aún más refinada– de su colección más clásica.
El resultado es un reloj que equilibra elegancia y modernidad con naturalidad. Diamantes auténticos, esferas satinadas o de nácar en tonos blancos y rosados, además de versiones bitonales, componen ocho referencias que celebran el tiempo con una estética sofisticada y femenina.
Pequeño en tamaño, sí, pero con una presencia que no pasa desapercibida.

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1975: una colección que celebra medio siglo de historia
La colección 1975 nació en 2025 para conmemorar el 50.º aniversario de la firma suiza. Para diseñarla, la Maison volvió a sus archivos y redescubrió la esencia estética de una línea histórica: Les Classiques, presentada en 1988.
Ese espíritu vintage se reinterpretó con la mirada contemporánea que caracteriza a Maurice Lacroix: precisión suiza, acabados cuidados y una atención al detalle que se percibe desde el primer vistazo.
El resultado fue una colección que mezcla pasado y presente con naturalidad. Ahora, con el Quartz 33 mm, ese lenguaje se vuelve aún más delicado y versátil.

Una interpretación femenina del tiempo
El nuevo 1975 Quartz 33 mm está pensado para quienes buscan un reloj que combine atemporalidad y actualidad. Sus proporciones compactas se adaptan con elegancia a muñecas que valoran la sutileza sin renunciar al carácter.
El bisel pulido enmarca la carátula con curvas suaves y equilibradas. En la versión más opulenta, se engastan 60 diamantes naturales certificados por el Responsible Jewellery Council, con un peso total de 0.67 quilates.

Las variantes sin diamantes optan por carátulas plateadas con un refinado acabado satinado que refleja la luz con discreción. Mientras tanto, las versiones más joyeras incorporan nácar blanco o rosa, un material orgánico nacido en el mar que aporta reflejos iridiscentes únicos.
Para marcar las horas, los modelos con nácar incorporan 12 diamantes adicionales (0.08 quilates), mientras que otras versiones utilizan índices facetados en forma romboidal, un detalle distintivo de la colección.

Las agujas tipo dauphine, estilizadas y en forma de trapecio, completan una carátula minimalista donde también aparece una práctica ventana de fecha a las 3 horas.
Sofisticación en cada detalle
Más allá de la estética, el 1975 Quartz 33 mm demuestra la precisión técnica de la casa.
Su caja de 8.4 mm de grosor presenta superficies satinadas y pulidas que capturan la luz desde distintos ángulos. Las asas satinadas con biseles pulidos revelan el trabajo artesanal detrás de cada pieza.
El reloj es hermético hasta 10 metros y cumple con los exigentes estándares internos de la marca.
El brazalete metálico de cinco filas, diseñado específicamente para la colección, combina eslabones satinados exteriores con tres centrales pulidos, creando un contraste visual elegante. En las versiones bitonales, el recubrimiento PVD 2N en oro amarillo añade un toque vintage adicional.

Para quienes prefieren un estilo más suave, los modelos con nácar también pueden elegirse con correa de piel a juego, grabada con el logotipo rediseñado por el 50.º aniversario de la marca.
Todas las versiones incorporan el sistema Easy Strap Exchange, que permite cambiar la correa rápidamente y sin herramientas.
Un clásico pensado para la vida contemporánea
El 1975 Quartz 33 mm resume bien la filosofía de Maurice Lacroix: relojes de estética refinada, con fuerte identidad y un alto valor percibido.
Es un reloj que se siente clásico, pero también actual. Elegante, pero sin exceso. Una pieza pensada para acompañar el ritmo cotidiano con discreción y personalidad.
Porque en relojería –como en el estilo– la verdadera sofisticación suele estar en los detalles.

El espíritu urbano de Maurice Lacroix
Desde su fundación en 1975, Maurice Lacroix ha construido una identidad que combina artesanía suiza con una visión contemporánea del diseño.
La Manufactura, ubicada en las Franches-Montagnes, ha desarrollado movimientos propios y relojes innovadores que han captado la atención de coleccionistas en todo el mundo, incluyendo modelos como MASTERPIECE Square Wheel, MASTERPIECE Mysterious Seconds y Triple Rétrograde.
Más recientemente, el lanzamiento del AIKON consolidó su conexión con una nueva generación de entusiastas de la relojería urbana.




Hoy, la Maison sigue inspirándose en la energía de las grandes ciudades para crear relojes que acompañan la vida contemporánea con estilo y precisión.
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Rita Segura
Comunicóloga especializada en medios impresos y electrónicos. Escribir me apasiona tanto como la alta relojería con su preciso y encantador tic-tac.
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