History lesson: conoce cuál fue el primer reloj de la historia en ocho categorías
¡Siempre hay una primera vez! Para comenzar el año, Watches World ha preparado una lección de historia. Le presentamos el que es considerado el primer reloj en varias categorías que definen la industria relojera. ¿Conoce…
¡Siempre hay una primera vez! Para comenzar el año, Watches World ha preparado una lección de historia. Le presentamos el que es considerado el primer reloj en varias categorías que definen la industria relojera. ¿Conoce los nombres más importantes de la lista?
@El primer tourbillon: Abraham-Louis Breguet*
Abraham-Louis Breguet obtuvo la patente del tourbillon el 26 de junio de 1801. Este dispositivo nació para combatir las variaciones en el ajuste del tiempo de los relojes de bolsillo causadas por la gravedad. Breguet tuvo la idea de instalar todo el escape (es decir, el volante y el muelle, la palanca y la rueda de escape) dentro de una jaula móvil que efectúa una rotación completa cada minuto. De este modo, al repetirse periódicamente todos los fallos, éstos entran en un proceso de compensación mutua. El maestro creó dos modelos experimentales: el reloj n° 169 regalado al hijo del relojero londinense John Arnold en 1809, y el reloj n° 282 terminado en 1800 y vendido mucho más tarde por el hijo de Breguet. Sin embargo, el primer tourbillon se comercializó hasta 1805. Un año después, el invento fue presentado al público en la Exposición Nacional de Productos Industriales que se celebró en París.

@El primer reloj de pulsera con repetidor de minutos: Omega*
Los hermanos Louis-Paul y César Brandt, hijos del hombre que en 1848 fundó el taller que se convertiría en Omega, crearon el primer reloj de pulsera con repetidor de minutos en 1892. Considerada una de las complicaciones más exquisitas y complejas de fabricar, el repetidor de minutos permitía a las personas con vista pobre saber la hora exacta a demanda. Con el toque de un botón el reloj “canta” las horas y minutos utilizando unos gongs internos. Para dar vida a esta pieza única, se desarrolló una versión miniaturizada de otros mecanismos para relojes de bolsillo.

@El primer reloj de pulsera masculino: Cartier Santos Dumont*
Nuestra gran industria le debe mucho a los pilotos, pues la relojería tuvo que evolucionar para satisfacer sus necesidades de funcionalidad, precisión y legibilidad. Así, el que es considerado el primer reloj de pulsera masculino surgió en 1904 como un encargo del piloto Alberto Santos Dumont. Este brasileño era todo un pionero. Entre sus principales logros figura el primer vuelo público en Europa con una aeronave con motor y alas, registrado el 13 de septiembre de 1906. No obstante, Santos Dumont se daría cuenta de que su reloj de bolsillo no era práctico. Por ello, le pidió a su gran amigo Louis Cartier que creara un reloj que pudiese consultar rápidamente. Y así se hizo historia.

@El primer reloj con caja hermética: Rolex Oyster*
Contar con una pieza resistente al agua y al polvo se considera actualmente como algo natural. Pero no siempre fue así. En 1926, después de varios años de desarrollo, Rolex anunció la primera caja en acero inoxidable totalmente hermética. Esto se logró con un ingenioso sistema patentado de bisel, fondo y corona enroscados a la carrura. La caja Oyster –y el reloj que surgió con ella– revolucionó y popularizó el uso de los relojes de pulsera. Hans Wilsdorf, el visionario fundador de Rolex, explicó en 1927 por qué la había bautizado Oyster (ostra): “La ostra es una modélica guardiana de su casa que no tolera absolutamente ninguna mota de polvo o cualquier otra impureza. Pues bien, señores, nosotros hemos adoptado sus cualidades, así como su nombre”.

@El primer reloj de buceo moderno: Blancpain Fifty Fathoms*
Los relojes de buceo son una de los categorías más deseadas a nivel mundial. Hay un atractivo especial detrás de un reloj capaz de resistir la presión del océano a la hora de bucear. Blancpain sentó las bases de los relojes de submarinismo modernos con el Fifty Fathoms presentado en 1953. Tenía un bisel giratorio con bloqueo para medir tiempos, un fondo doble de caja y una corona robusta con doble sellado, lo que le otorgaba una hermeticidad excepcional. Asimismo, contaba con un mecanismo de carga automática, un sistema de protección antimagnética y una carátula oscura en contraste con los indicadores luminiscentes. Incluso su icónica estética pasaría a ser legendaria entre el resto de los relojes diver que conocemos hoy en día.

@El primer cronógrafo: Louis Moinet*
El primer cronógrafo fue obra de Louis Moinet, quien lo desarrolló entre 1815 y 1816, y lo llamó Compteur de Tierces. Lo creó para observar con precisión el movimiento de los cuerpos celestes desde tierra. Era capaz de medir 1/60º de segundo con la aguja central, por lo que su mecanismo oscilaba a 30 Hz o 216,000 a/h. Tenía tres subcarátulas: una para las horas, otra para los segundos y una más para los minutos. Era un reloj muy avanzado para su época, digno de uno de los grandes relojeros de la historia.

@El primer reloj en la Luna: Omega Speedmaster Professional*
Uno de los logros más importantes de la relojería le pertenece a Omega y el Speedmaster, un cronógrafo de 1957 originalmente diseñado para las carreras de coches. La marca lo sometió a las pruebas de la NASA cuando esta agencia estadounidense buscaba un reloj que pudiera resistir las duras condiciones de los viajes espaciales. El famoso “Speedy” resultó el mejor evaluado entre las piezas de las marcas participantes. También apodado “Moonwatch”, estuvo en la muñeca de Buzz Aldrin durante el alunizaje con Neil Armstrong el 21 de julio de 1969.

@El primer reloj de cuarzo: Seiko Quartz-Astron*
1969 sin lugar a dudas fue un año crucial para la relojería. Aparte de la hazaña del Speedmaster y de la aparición del Monaco de TAG Heuer y El Primero de Zenith, el 25 de diciembre de ese año Seiko reveló el reloj que marcó el inicio de la histórica crisis del cuarzo: el Seiko Quartz Astron. Reemplazando el movimiento mecánico, ya sea de cuerda o automático, el Quartz-Astron cambió para siempre la industria al ofrecer una precisión que ni siquiera los más finos cronómetros podían –o pueden– igualar. Los relojes de cuarzo llegaron para quedarse y la relojería mecánica logró reponerse de ese duro momento.

Jorge Varela
Leslie López
Karla Otero