Grand Seiko 62GS Shunbun: la belleza de Sakura tras el equinoccio de primavera
Una versión contemporánea del legendario 62GS, el primero equipado con movimiento automático, describe la visión de los pétalos de los cerezos al caer sobre un rio conservando el Grand Seiko Style sin condiciones.
Las épocas del año en Japón están plenas de sutilezas, tanto así que para ellos existen 24 estaciones, que llevan el nombre de sekki, y no solo cuatro como se acostumbra en el mundo occidental. Cada sekki tiene una duración aproximada de 15 días, y a su vez, cada una de ellas se subdivide en tres micro estaciones llamadas kō, que duran alrededor de cinco días.
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No es de extrañar que Grand Seiko ponga la misma atención en los delicados cambios que suceden en la naturaleza gracias a la inclinación del eje de la Tierra. Las variaciones en la intensidad de la luz solar directa que reciben los diferentes hemisferios, afectan la duración de los días, la temperatura y, sobre todo los colores, las luces y sombras que se producen en el entorno. Nadie lo plasma en sus relojes con el encanto de la firma de Shizukuishi.

Herencia relojera en estado puro
La Colección Heritage de Grand Seiko se basa en los principios de legibilidad, durabilidad, precisión y belleza que se plasmaron en el primer reloj producido en 1967 que se conoce como estilo Grand Seiko. Desde entonces los maestros artesanos de la firma no han hecho sino perfeccionar este estilo en el que siguen produciendo verdaderas obras maestras.
Siempre con la máxima de “brillar con calidad” en mente, y respetando un diseño equilibrado que exprese lo más simple y puro de la relojería, nace un nuevo integrante de la Colección Heritage: el Grand Seiko 62GS Shunbun, que honra el equinoccio de primavera mostrando toda su dulzura y luminosidad.

Grand Seiko 62GS Shunbun, plasmando lo efímero
Una versión contemporánea del legendario 62GS que mostró por vez primera el conjunto de reglas y principios que conforman el Grand Seiko Style. El material elegido es nada menos que el titanio, que toma forma en una caja de 47mm con superficies planas y curvas bidimensionales, con las áreas lisas libres de distorsiones y un terminado espejo que solo se consigue gracias al pulido Zaratsu, único de Grand Seiko.

Los colores y texturas del vigesimocuarto sekki se aprecian en toda su sutil belleza gracias, en parte, a la construcción sin bisel de la caja que enmarca la ancha carátula. En ella se aprecia una delicadísima textura en rosa pálido que remite a ese breve momento conocido como Hana-Ikada, justo después del equinoccio, en el que los pétalos de las flores de cerezo flotan en el aire hasta posarse sobre el caudal de un río. Así de precisa es la visión sobre la naturaleza de Grand Seiko, solo brevemente interrumpida por los índices y las manecillas anchas, así como el indicador de reserva de marcha y la ventana de fecha.

Precisión que impulsa el equinoccio
La grandeza del estudio de Shizukuishi no solo está en la estética, también en la precisión, y el nuevo 62GS no es la excepción ya que está equipado con un Spring Drive Calibre 9R65 que otorga hasta 72 horas de reserva de marcha y una precisión promedio de ±1 segundo al día y ±15 segundo al mes. El movimiento es visible a través del fondo abierto de la caja cubierto con cristal de zafiro antirreflejante.

Este nuevo integrante de la Colección Heritage, que materializa el encanto de Sakura ofrece una hermeticidad de hasta 100 metros. Cuenta con un brazalete de 21mm de ancho, fabricado también con titanio de alta intensidad, y un cierre desplegable con botón de liberación.
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Karla Otero
Durante más de 20 años he escrito sobre arte, moda, estilo de vida y, por supuesto, sobre relojes, siempre pensando en la precisión, la belleza y el pulso creativo del tiempo.
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Jessie Espinosa