El nuevo Timer de Tiffany& Co.: un cronógrafo con tradición y elegancia
Más que una reinterpretación, es una pieza que reúne la maestría artesanal de Tiffany tanto en el diseño como en la función, reafirmando así su lugar en el mundo de la alta relojería.
No existe marca más vinculada a Nueva York que Tiffany & Co. Desde su fundación en 1837, ha sido sinónimo de elegancia y buen gusto. Cuando pensamos en Tiffany inmediatamente viene a nuestra mente las joyas más hermosas, el romance de los anillos de compromiso, la solidez de sus argollas de matrimonio, todo envuelto en su elegantísima caja Tiffany con su emblemático color azul, la característica más reconocible de la marca.

Es un hecho que muy pocos piensan en relojes cuando se trata de la firma neoyorkina, aunque Tiffany fue uno de los grandes relojeros de finales del siglo XIX y principios del XX. Su camino en la relojería empezó cuando, en 1847, Charles Lewis Tiffany percibió una creciente avidez en el mercado por adquirir relojes muy bien fabricados, de excelente calidad y precisión, así que comenzó a comercializarlos con gran éxito.

El primer cronómetro de Tiffany
La aceptación fue tal que casi veinte años después la firma decidió lanzar su propio reloj de bolsillo: Tiffany & Co. Timing Watch. Su precisión y calidad lo hacían apropiado para todo tipo de aplicaciones y mostraba la seriedad con la que Tiffany tomaba su incursión en el mundo de la alta relojería.
Tan en serio que en 1868 abrió un taller de ensamblaje en Suiza y, poco más de media década después, estableció en Ginebra una manufactura relojera en toda regla. Ahí fabricó piezas con diversas complicaciones y patentó sus innovaciones y avances técnicos en cuanto a movimientos y sistemas de ajuste manual. Fue ese mismo año en el que el primer cronómetro de Tiffany cambió su nombre al de Tiffany & Co. Timer.


Cuando el lenguaje es la elegancia
Para celebrar los 160 años de la creación de este icónico reloj, la firma de Nueva York lanza Tiffany Timer, un cronógrafo que prioriza la función sin sacrificar un ápice de elegancia y buen gusto. Esta edición limitada a sólo 60 piezas muestra orgullosa la artesanía de la firma en cuanto a manejo de materiales en los que ha dominado, como los diamantes y el platino.

En la manufactura del Timer se privilegió en todo momento el diseño, y no podía ser de otra forma, viniendo de una Maison eminentemente joyera. La caja de 40mm es de platino exquisitamente pulido con bordes perfilados. A los lados tiene dos pulsadores flanqueando la corona que muestra el emblemático engaste de seis puntas, característico de los diamantes “solitarios” Tiffany.

Un cronógrafo vestido con smoking de seda
La carátula despliega su origen sin inhibiciones con un lacado azul Tiffany aplicado en ocho capas con quince de esmalte, ambos procesos garantizan la estabilidad del color, así como su brillo. Los indicadores son nada menos que diamantes talla baguette elegidos más por su legibilidad que por la pureza de su brillo. Todo en el Tiffany Timer es lenguaje de joyero traducido a la relojería.

Para impulsar el nuevo Timer, Tiffany fue a la segura con un movimiento de cronógrafo integrado “El Primero 400” de su firma hermana Zenith, personalizado especialmente para Tiffany. Cuenta con rueda de pilares y una masa oscilante decorada con el legendario Bird on a Rock, creado por el diseñador de joyas Jean Schlumberger en la década de los sesenta.


El fondo abierto de la caja muestra el intrincado mecanismo en un tono metálico uniforme, dejando todo el protagonismo al ave esculpida a mano en oro de 18 quilates. El Tiffany Timer se afirma a la muñeca con una correa en piel de aligátor color topo que remata con un cierre desplegable en oro blanco de 18 quilates.


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Karla Otero
Durante más de 20 años he escrito sobre arte, moda, estilo de vida y, por supuesto, sobre relojes, siempre pensando en la precisión, la belleza y el pulso creativo del tiempo.
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