Los cinco relojes más icónicos de Gérald Genta que cambiaron la historia de la relojería
A Gérald Genta (Ginebra, 1 de mayo de 1931 - 17 de agosto de 2011) le han llamado el "Picasso" de la relojería. Pocos diseñadores han ejercido una influencia comparable sobre la industria. Su capacidad…
A Gérald Genta (Ginebra, 1 de mayo de 1931 – 17 de agosto de 2011) le han llamado el “Picasso” de la relojería. Pocos diseñadores han ejercido una influencia comparable sobre la industria. Su capacidad para reinterpretar los códigos estéticos tradicionales dio origen a algunos de los relojes más importantes del siglo XX. Modelos que aún marcan el rumbo del diseño y continúan entre los más deseados por coleccionistas y aficionados. Aquí repasamos los cinco relojes más icónicos de Gérald Genta que cambiaron la historia de la relojería.
Entre 1972 y 1985, Genta firmó creaciones que transformaron el concepto del reloj deportivo de lujo. Cajas integradas, biseles de geometría inédita y un equilibrio excepcional entre funcionalidad y elegancia definieron un lenguaje estético que numerosas manufacturas siguen tomando como referencia. Estos son los cinco relojes que mejor representan su legado.
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Audemars Piguet Royal Oak (1972): el nacimiento del reloj deportivo de lujo
Cuando Audemars Piguet presentó el Royal Oak en 1972, el mercado recibió una propuesta sin precedentes. Un reloj de acero ocupaba el mismo nivel de precio que muchas piezas de oro, una decisión arriesgada para la época. Gérald Genta respondió con un diseño inspirado en la escotilla de un buque. Del ahí surgió el característico bisel octogonal sujeto por ocho tornillos hexagonales visibles.


La referencia 5402ST incorporó una caja de 39 mm integrada con el brazalete y una esfera decorada con el patrón Petite Tapisserie. Usaba el calibre automático 2121, uno de los movimientos más delgados de su generación, con solo 3,05 mm de grosor. Su tamaño le otorgó el sobrenombre de “Jumbo” y su diseño inauguró una categoría completamente nueva: la del reloj deportivo de alta relojería fabricado en acero.
Patek Philippe Nautilus (1976): la elegancia inspirada en el mundo náutico


Cuatro años después, Gérald Genta volvió a revolucionar la industria con el Nautilus de Patek Philippe. El diseñador tomó como referencia el ojo de buey de un transatlántico para crear una caja con bisel octogonal de esquinas suavizadas. Y destacaban dos prominencias laterales que recuerdan las bisagras de una escotilla.


La referencia 3700/1A debutó con una caja monobloque de acero de 42 mm, una hermeticidad de 120 metros y una esfera azul con relieve horizontal. Hoy constituye uno de sus elementos más reconocibles. En su interior latía el calibre automático 28-255 C, derivado del Jaeger-LeCoultre 920. Aunque su éxito comercial fue moderado en sus primeros años, el Nautilus se ha convertido en uno de los relojes más codiciados y representativos de la alta relojería.
IWC Ingenieur SL (1976): diseño industrial con vocación técnica

También en 1976, IWC encargó a Gérald Genta la renovación del Ingenieur. El resultado fue la referencia 1832, conocida como Ingenieur SL. Una interpretación que trasladó el concepto del reloj deportivo integrado a una pieza concebida para profesionales.

Su caja de acero de 40 mm incorporó un bisel circular con cinco tornillos visibles y un brazalete perfectamente integrado. Más allá de su estética industrial, el reloj mantuvo una de las señas de identidad de la colección: una caja interior de hierro dulce destinada a proteger el movimiento frente a los campos magnéticos. Equipado con el calibre automático 8541ES, el Ingenieur SL adquirió con el tiempo la condición de pieza de culto y hoy representa una de las obras más refinadas del diseñador suizo.
Bvlgari Bvlgari (1977): el diseño italiano convertido en icono


En 1977, Gérald Genta colaboró con Bvlgari para crear una pieza que trasladó el lenguaje estético de la firma romana al ámbito de la relojería. El Bvlgari Bvlgari destacó por su diseño limpio y por un detalle que aún define a la colección: el doble grabado “BVLGARI BVLGARI” sobre el bisel.

La inscripción se inspiró en las leyendas presentes en las antiguas monedas romanas y aportó una identidad visual inconfundible. La caja completamente circular, la sobriedad de la esfera y la armonía de las proporciones reflejaron la unión entre el diseño italiano y la tradición relojera suiza. Este modelo inició el camino hacia la consolidación de Bvlgari como actor relevante en la alta relojería y sentó las bases de muchas de sus colecciones posteriores.
Cartier Pasha (1985): una reinterpretación que marcó una época

Aunque el origen del Pasha se remonta a la década de 1930, la reinterpretación realizada por Gérald Genta en 1985 definió la identidad moderna de la colección. Frente a la tradición de los relojes cuadrados y rectangulares de Cartier, el Pasha apostó por una caja redonda de fuerte personalidad.

Su rasgo más distintivo fue la corona atornillada protegida por un capuchón unido mediante una pequeña cadena, una solución técnica que también aportó un carácter único al diseño. La esfera incorporó grandes números arábigos y una minutería de tipo ferrocarril que reforzaron su equilibrio entre elegancia, exotismo y deportividad.
Décadas después de su lanzamiento, el Pasha continúa como una de las colecciones más reconocibles de Cartier y confirma la extraordinaria capacidad de Gérald Genta para crear relojes que han trascendido las tendencias y se han convertido en referentes permanentes de la historia de la relojería.
Manuel Mejía
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