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Jaquet Droz rinde homenaje a la naturaleza


A pocas horas de conocer y tener en nuestras manos la nueva colección de Jaquet Droz desde su manufactura ubicada en La Chaux -de- Fonds, notamos que la misma sigue el concepto de su slogan: “Some watches tell time, some tell a story”.

Y es que basta decir que la firma es una de las más antiguas y legítimas en cuanto a visión relojera, fundada por un verdadero “monstruo” de la relojería tradicional: Pierre Jaquet-Droz en el siglo XVIII.

Nacido en 1721, fue un relojero suizo experto en autómatas, junto con Jacques de Vaucanson. Vivió en París, Londres y Ginebra, y desarrolló instrumentos mecánicos que emulaban a las aves, su movimiento y su canto. Este tipo de aparejos fueron muy bien aceptados por la clase social más alta y por la realeza, siendo proveedor de los Imperios: Británico, Chino, Indio, Japonés y de los reyes de la Europa de aquel entonces. Hoy los museos de relojería cuentan con un número amplio de ejemplos de Jaquet Droz, mismos que siguen funcionando e impresionan al más hábil relojero de nuestros tiempos.

En el sitio pudimos observar algunos de sus autómatas famosos, pero también adentrarnos en lo que a él más le fascinaba: los animales, la naturaleza y los viajes. Por ello su colección se centra en estos elementos, y hace uso de dicha inspiración para entregar relojes tan artísticos que es difícil dejar de mirarlos.

Grande Seconde

Cronógrafo 

La firma decidió desarrollar el anhelado proyecto de introducir un cronógrafo en su Grande Seconde. Las especificaciones imponían sus límites, por lo que luce un movimiento exclusivo de Jaquet Droz. Fiel a la gran tradición relojera asociada al cronógrafo, está construido en torno a una rueda de columnas. También tiene una espiral de silicio, que garantiza la insensibilidad de su movimiento a los campos magnéticos, así como a las variaciones de temperatura.

Jaquet Droz ofrece dos versiones de esta creación: una pieza inaugural en edición extremadamente limitada (numerus clausus de 88 piezas), completada por tres versiones que forman parte de la colección permanente.

La edición limitada en oro rosa destaca a primera vista por su carátula en esmalte Grand Feu. Con su color marfil, este reloj de pulsera evoca directamente los primeros relojes de bolsillo hechos por Pierre Jaquet-Droz.

La creatividad de la Casa se expresa aún más con los números árabes y romanos que se aprecian: son fruto de la técnica de cocción de esmalte Petit Feu que permite formar los números, sin traicionar en ningún momento ni la regularidad ni la delicadeza del diseño. El conjunto de esmalte Grand Feu del dial y esmalte Petit Feu de los números garantiza la durabilidad, durante siglos, de los tonos originales de la pieza.

Fiel al puro espíritu de la Alta Relojería tradicional, Jaquet Droz ha dotado a su Grande Seconde Chronograph de manecillas en oro rosa (horas, minutos, fecha), mientras que las manecillas del cronógrafo son en acero azulado (segundero, minutos). Para facilitar la lectura del tiempo medido, las indicaciones de los minutos y el segundero del cronógrafo están realizados en esmalte Petit Feu azul.

Por último, la fecha, indicada con una manecilla en oro con punta roja, es retrógrada, reflejando la voluntad de poner la técnica al servicio de la estética. Gracias a este ingenioso mecanismo, es posible preservar las proporciones perfectas del «8» del Grande Seconde sin que la manecilla de fecha entre en contacto con el eje central del segundero. Con el fin de preservar las líneas del Grande Seconde, el cronógrafo es monopulsador, evitando así la necesidad de añadir botones para el inicio/la parada y la puesta a cero que podrían desfigurar la pureza de la caja.

Como complemento, Jaquet Droz desvela hoy tres variantes adicionales de este guardatiempos, que son más contemporáneas y se distinguen por dos elementos.

El primero: una caja de acero, que también mide 43 mm. Las diferentes variantes lucen carátulas en plata arenada, azul o gris topo, cuyos acabados se obtienen mediante un arenado en seco hecho a mano, diferente de las técnicas de arenado húmedo que se utilizan habitualmente. Además de ser una primicia para este modelo de Grande Seconde Chronograph, acentúa la profundidad del grano. También es la primera vez que Jaquet Droz utiliza estos nuevos tonos de azul y gris cálido.

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El segundo elemento que diferencia a estos tres modelos en acero es la esfera descentrada. Jaquet Droz ya había implementado este enfoque del Grande Seconde en otras colecciones. La Casa renueva su estilo y lo integra en este nuevo cronógrafo, confiriéndole una estética moderna, original y dinámica, como demuestra la corona situada a las 4 que acentúa la singularidad de estos modelos. Las cuatro versiones tienen una masa oscilante particularmente depurada, diseñada para admirar la belleza del movimiento manufactura ensamblado a mano.

Dual Time

El viajero es trend y por ello la marca decidió desarrollar un GMT al más puro estilo JD. Ahora, en lugar de manejar el segundo huso horario por aguja, la firma deseó cambiar la visualización por disco, con lo cual lo debían hacer más delgado y ligero.

El talento de Jaquet Droz consiste en haber sabido adaptar este requisito técnico a los códigos estéticos inalterables de su Grande Seconde, dando vida a una versión Dual Time que, desde hace años, acompaña a los grandes viajeros de este mundo en todas sus escalas.

El tema de los viajes no es trivial para Jaquet Droz. En su época, hace casi tres siglos, Pierre Jaquet-Droz, su hijo Henri-Louis y su socio Jean-Frédéric Leschot, cruzaron mares y continentes para presentar sus maravillas mecánicas. De Suiza a España, de Francia a China pasando por Inglaterra, los Jaquet-Droz fueron, desde 1758, los verdaderos pioneros del comercio relojero internacional.

Esta nueva versión ahora luce una estética profundamente modificada. A partir del calibre mecánico automático (con espiral y cuernos de áncora de silicio), Jaquet Droz ha renovado la presentación de su complicación de viaje, alojada en la parte inferior de la famosa esfera en «8» del Grande Seconde. Su corazón representa los continentes, vistos desde el Polo Norte (proyección conocida como azimutal polar). Para dar vida a este mapa del mundo de los tiempos modernos, la Casa ha optado por un acabado empolvado, que confiere a los continentes un aspecto terrestre de gran realismo y volumen. Surgen sobre un fondo pulido espejo negro o antracita, dependiendo de la interpretación del modelo.

La indicación de la hora de referencia sobre 24 horas se divide en dos segmentos de 12 horas cada uno, permitiendo diferenciar el día (segmento blanco) de la noche (segmento negro). De este modo, la lectura de la hora de referencia es más inmediata e intuitiva. La hora local, por su parte, ocupa la parte superior de la carátula del Grande Seconde y se ajusta mediante saltos de una hora, facilitando la puesta en hora cuando el usuario llega a su destino. La fecha, que se ajusta automáticamente con la hora, se indica con una manecilla de punta roja que recorre una aureola satinada aplicada.

Jaquet Droz presenta ahora cuatro versiones del Grande Seconde Dual Time dotadas de esta nueva estética. Dos versiones con caja en acero (esfera de ónice u opalina plateada) encarnan una presentación minimalista y moderna para que los viajeros los usen en cualquier circunstancia. Otras dos versiones en oro rosa (dial esmalte Grand Feu marfil o negro) combinan el legado clásico de Jaquet Droz.

Skelet One Ceramic

Esta pieza es la respuesta a lo que la clientela más joven y sport desea de la marca. Y si bien no sabremos cuál hubiera sido la reacción de Pierre respecto a esta construcción, sí podemos mencionar que guarda y respeta los códigos de la Casa.

Esta pieza se ha adaptado a las tendencias de su época y su momento, evolucionando permanentemente, reinventando para cada nueva versión un detalle o un acabado para sorprender y maravillar aún más.

En este Grande Seconde, la arquitectura se desvela y el mecanismo se presenta sin atavíos. Escultural y apasionado, el Grande Seconde Skelet-One abría un nuevo capítulo en la historia del tiempo según Jaquet Droz.

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El modelo ostenta un material que le confiere un toque de modernidad: cerámica para la caja. El diámetro de 41,5 mm armoniza con la estructura abierta del movimiento del Grande Seconde Skelet-One, cuyo revestimiento negro acentúa su potencia y su carácter moderno y masculino. Sus líneas rectas contrastan con el sofisticado juego de acabados de la caja en cerámica, satinada en la parte superior, así como en los cuernos. El costado, por su parte, luce un acabado pulido perfecto para el juego de luces que magnifica el cristal de zafiro doble glass box, superior e inferior, que ofrece la apertura más amplia posible sobre el movimiento esqueleto. Los amantes de la relojería observarán que la platina del movimiento abarca la totalidad de la caja, suprimiendo el aro de encajado. Con esta nueva estructura, el tren de ruedas está completamente suspendido, sujeto a los puentes esqueleto que atraviesan el movimiento.

En esta nueva versión del Grande Seconde Skelet-One, los índices son también de oro blanco 18 quilates. La vuelta de la hora luce un acabado cepillado vertical que le permite captar cada rayo de luz para optimizar la legibilidad. La carátula del segundero grande ha sido elaborada en cristal de zafiro para ofrecer una vista espectacular de todos los detalles del movimiento. Para cumplir el objetivo de transparencia absoluta, la masa oscilante, realizada en oro blanco 18 quilates, ha sido completamente calada para no ocultar ningún detalle del calibre, dibujando una rotación alrededor de la caja. Una pulsera en tejido azul completa el conjunto.

Lady 8 Petite

Concentrado de elegancia relojera en una caja de solo 25 mm, se presenta hoy en dos versiones nuevas que coquetean con su diseño en forma de 8. La malaquita y el nácar realzan el corazón de las dos variantes que Jaquet Droz ha creado para su Lady 8 Petite. Estas piezas novedosas, mitad talismán y mitad joya, iluminan la colección, combinando feminidad y modernidad.

Realzado con una malaquita, el nuevo Lady 8 Petite luce un tono verde estival, alegre y mineral, y se presenta con una pulsera en piel de becerro a juego. La malaquita es una de las piedras ornamentales más antiguas de la humanidad, y se asocia a menudo con la suerte, la riqueza y la protección. Se distingue por ligeras variaciones de color debido a la presencia de cobre en su composición. El brillo único de la esfera del Lady 8 Petite forma un armonioso conjunto con la caja en oro rosa 18 quilates, engastada especialmente con 68 diamantes que realzan el bisel. La perla móvil en malaquita, que gira y se desliza entre los dedos como el tiempo escurridizo al pasar, corona esta composición intensa y radiante.

Magic Lotus Automation

Regresando al máximo savoir faire de la marca, los autómatas, se ha desarrollado una pieza que luce un movimiento fantástico y circundante que se inspira en el inicio y final de los ciclos de la vida.

Este autómata, que representa una nueva creación que destaca por su excepcional animación de más de cuatro minutos, durante la cual cobra vida un fresco naturalista con la gracia y la belleza de un jardín zen.

Presente durante miles de años en Asia, así como en la Antigua Grecia e incluso en las más grandes creencias monoteístas, el ciclo perpetuo de la vida, el renacimiento o la reencarnación también están presentes en nuestro diario a través del movimiento continuo de las estaciones, que resulta, a su vez, del movimiento de Tierra y de los astros.

Precisamente es este movimiento perpetuo que Jaquet Droz ha decidido representar en su nuevo autómata con un loto. Cuatro flores representan las cuatro estaciones o, según las afinidades de cada uno, las etapas de una vida.

A las 3, un botón de nácar simboliza la flor de loto que aún no se ha abierto. Luce un trabajo en relieve y se posa sobre una corola de pétalos de oro, evocando la primera estación: la primavera. A la izquierda, hay una flor de loto totalmente abierta que simboliza el verano. Para elaborar esta simple miniatura, fue necesaria la participación de numerosos oficios artísticos de Jaquet Droz.

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Sus pétalos se han tallado en nácar y se les ha aplicado una fina capa de pintura translúcida para acentuar los relieves. En el corazón luce un zafiro amarillo, cuyas garras de oro representan los pistilos y estambres, listos a emprender el vuelo y dar vida a otras flores de loto. A su lado, una flor de loto caída en el agua representa la tercera estación, el otoño, arrastrada por la corriente. Finalmente, el invierno se indica a las 6 con el fruto de la planta acuática. En esta estación, cae al fondo del agua para enterrarse naturalmente, protegiendo así sus preciosas semillas para que las nuevas flores de loto broten en la primavera siguiente. Jaquet Droz representa aquí las semillas como el resplandor de la vida con siete diamantes engastados, que pueden verse a través del caparazón que los protege.

Esta escena naturalista, fiel al espíritu inspirado por Pierre Jaquet-Droz hace más de 280 años, forma parte de una animación circular. La esfera del Magic Lotus Automaton consta de tres partes. La primera, inmóvil, es la carátula horaria sobre la cual se desplazan dos manecillas en oro que indican las horas y los minutos.

A su alrededor, un disco fijo en forma de media luna sirve de soporte para el ciclo de vida del loto, con sus ramas de caña y tres hojas de loto colgantes, elaboradas en esmalte Grand Feu sobre una base de oro blanco u oro rosa.

Esta composición de las cuatro estaciones se suspende sobre un tercer y último disco periférico que, a su vez, gira completamente. Es una representación perfecta del movimiento perpetuo del agua, la perfección del círculo, el continuo retorno a la vida. Su movimiento es perceptible gracias a la multitud de nenúfares que van marcando los remolinos en el agua.

Este disco móvil contiene además dos animaciones realmente excepcionales. La primera está representada por una carpa koi, un animal conocido por su longevidad, símbolo de coraje y perseverancia, que aquí también se mueve en el agua. Mediante una animación de miniaturización extrema, Jaquet Droz ha otorgado a la carpa koi dos movimientos: el de la cola, gracias al cual el pez parece avanzar en la corriente, y un movimiento vertical, ascendente y descendente, que le permite desplazarse entre las aguas del río en movimiento, especialmente para sumergirse bajo las hojas de loto.

Petite Heure Minute Smalta Clara Hummingbird

La hora descentrada de la pieza sirve nuevamente de soporte a los Ateliers d’Art. En la carátula se pueden apreciar dos variantes de colibrí en esmalte plique-à-jour, editadas únicamente en ocho piezas cada una.

El esmalte plique-à-jour se desarrolló hace 1500 años. Consiste en crear una composición en esmalte que consta de múltiples parcelas contiguas, separadas por un hilo en oro, y no de una sola pieza. Esta técnica, que evoca la de los vitrales, requiere una destreza extraordinaria durante el proceso de horneado de los esmaltes, puesto que cada etapa en el horno puede alterar irremediablemente el color, así como la integridad de las secciones esmaltadas. El esmalte plique-à-jour (smalta clara en latín) permite crear decoraciones estilo cloisonné (tabicadas) con infinitas variaciones cromáticas y literalmente bañadas en luz.

El Petite Heure Minute Smalta Clara Hummingbird utiliza el movimiento Jaquet Droz más pequeño, creado para el Charming Bird. El tamaño extremadamente pequeño de este calibre hace posible la utilización de un máximo de espacio en la esfera, perfecto para desplegar el esmalte plique-à-jour.

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