The Editor´s Seal 2017: A. Lange & Söhne Tourbograph Perpetual “Pour le Mérite”

En octubre del 94, con la presentación de la nueva era en A. Lange & Söhne se desvelaba también el calificativo “Pour le Mérite”, que básicamente califica como extraordinarios el trabajo y la innovación en estas referencias. Evidentemente son relojes que se subastarán en el transcurso de los años, y que resaltan el esfuerzo de los relojeros de la Casa por llegar a la excelencia. Únicamente se fabricarán 50 ejemplares para todo el mundo.

No hay quinto malo…

En 2017 se presenta la quinta complicación de este tipo, y lo celebra con cinco funciones dignas de una labor incansable. Esta referencia posee un calendario perpetuo, tourbillon de un minuto, transmisión fusée (cadena), cronógrafo y rattrapante, una obra magnífica que la marca cataloga como el reloj más complicado jamás desarrollado hasta la fecha.

¿Por qué razón?

Se llaman complicaciones porque “complican la vida de los relojeros”, bueno, en realidad no, pero sí lo hacen. Imagínese tener la directriz de ingeniería de desarrollar la interacción entre todas estas complicaciones de gran alcance sin que se perturbe una a la otra, y funcionar de manera continua al mismo tiempo. No se trabajó en un nuevo calibre desde el inicio, sino que se habilitó para congregar al calendario perpetuo, que tuvo que adaptarse al tourbillon guiado por una transmisión de cadena.

Así, de la manera más clásica se presentan los elementos en una caja de platino con extensión de 43 mm de diámetro.

Con 684 componentes, el nuevo calibre L133.1 será preciso hasta el año 2100 ajustando un día a febrero para agregar la duración de un día. Además, la fase de Luna es exacta hasta los 122.6 años.

Los sistemas de cronógrafo y cronógrafo con rattrapante utilizan sendas ruedas de pilares y funcionarán de manera que no perturben a las demás indicaciones. Un crono con rattrapante será accionado cuando se desee medir más de un tiempo específico, es decir, dos o más eventos. Por ejemplo: un corredor sale a completar una vuelta, se lanza el crono y debajo de esa aguja la rattrapante. Transcurridos cinco segundos, un segundo corredor arranca y con ello accionamos la rattrapante para marcar justo el instante en el que este corredor se incorporó a la carrera. Ahora podemos restar el tiempo de la rattrapante al total y tendremos las dos mediciones. Si llevamos una bitácora de tiempos podemos repetir la operación, dado que la aguja de rattrapante podrá volverse a colocar de manera “oculta” en la trotadora principal. A esta función también se le conoce como segundos partidos o split-seconds.

Retomando al inicio del tourbillon, encontraremos una transmisión de cadena que brindará marcha constante y gran estabilidad, y por definición será inalterable ante los efectos negativos de la gravedad sobre su volante, que late a 21,600 alternancias por hora.

La transmisión huso cadena compensa por lógica la liberación de energía gracias a la entrega de un torque igual sin importar la cantidad de cuerda que reste en el barrilete. Asimismo, lo interesante de este sistema es que jamás perderá precisión, independientemente de que se esté dando cuerda al sistema a partir de la corona, toda vez que un engranaje planetario situado al interior del huso (fusée) continúa el flujo de energía al momento de remontuar.

*En Prusia se rendía este homenaje al mérito científico.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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