¿Qué es Jaeger-LeCoultre? más de 181 años…

Cuándo pensamos en alta relojería, debemos ejecutar precisamente esta acción: “pensar”; indagar con respecto a la historia y a sus innovaciones, a la horología artesanal/artística de alto calibre y de enorme potencial por aportar. Más de 1200 calibres in–house, 180 disciplinas-oficios y más de 400 patentes, todo cabe en un impresionante taller de generación y ambiente relojero que vive en tiempo pasado pero que conjuga su futuro mediante un expertise aprendido, heredado y revolucionado, ese espíritu único que ha provisto a las más prestigiosas casas relojeras del órgano más importante de un reloj, su corazón; hablamos de ALTA MANUFACTURA, y de “La Grande Maison” Jaeger-LeCoultre.

Antoine desciende de una familia de linaje creativo y dedicado, no solo a la actividad que seleccionó para emplearse, sino para dar trabajo a una comunicad, proveerla de una iglesia y de un estilo de vida particular. El fundador de la casa nace a principios del siglo XIX y crea en 1833 la manufactura que lleva el apellido de quien inició todo esto: Pierre LeCoultre, el primer representante de este gran compendio de historias, quien huye de Francia tras una persecución religiosa para trabajar las tierras vírgenes y recursos forestales que ofrece la región del Jura suizo en Vallée de Joux, mientras que su hijo participa en la progresión de la ciudad de Le Sentier, sitio que erigió a la compañía, y donde permanece actualmente, probando cada pieza (con excepción del calibre 101 y los Atmos) bajo este nombre durante 1000 horas, eso es control de calidad. Mención especial recibe el año de 1937, fecha oficial en la que LeCoultre recibe el nombre “Jaeger”, por el reto que Edmond lanzara a Jacques-David LeCoultre (nieto de Antoine) en 1903, instándolo a generar el calibre más delgado de la historia para un reloj de bolsillo, el 145 de 1.38 mm de grosor.

Este día, Watches World acudió a la cita con Loïc Florentin, nombrado recientemente como Brand Director Latin America & Caribbean, un amigo de Guillermo Lira, titular de esta redacción (multimedia), por lo que aquella entrevista de personaje se convirtió en una plática amena llena de ideas-lluvia de ideas, podría decirse, en donde el eje fundamental permaneció inamovible: la importancia de incrementar el conocimiento y aprecio por la alta relojería y su cultura. Loïc es un hombre claro de pensamiento, que asume el reto de impulsar, junto con Iñigo Ohlsson, Country Director, el rumbo de la casa y promover el espíritu que mueve a Jaeger-LeCoultre desde su inicio: ser cada día mejores, sin importar lo que realice la industria en general, enfocarse en lo que saben hacer, y es que lo saben hacer tremendamente bien.

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El mundo de Jaeger-LeCoultre llegó a nuestro país hace tres años, al menos lo hizo con representación propia, es decir una boutique monomarca, un sitio que resguarda y promueve las máximas creaciones de la casa por lo que no cesaremos en nuestra intención, de que usted –primero– aprecie el arte relojero para que –posteriormente– pueda vivirlo a través de una vitrina que cuida al único reloj animado por la naturaleza (presión atmosférica, cambios de temperatura): el Atmos, o escuche el repicar de un Master Grande Tradition à Répétition Minutes, o disfrute de una experiencia de personalización única gracias al lienzo del Reverso, o quizá desee un instrumento para sus inmersiones oceánicas y lo encuentre en un Master Extreme, es decir, podrá usted revivir cada innovación del pasado en su evolución hacia el siglo XXI, porque el espíritu es el mismo. Ahora que si “nos ponemos serios”, llegaremos igualmente a descubrir su máxima expresión mecánica/relojera gracias a las piezas Hybris Mechanica, que están destinadas a imaginar y concebir lo inimaginable e inalcanzable para otras manufacturas.

Realizando una recopilación de nuestra experiencia en el mundo Jaeger-LeCoultre, podemos mencionar que ésta se traduce en todos los idiomas y se entiende a simple vista a través de sus acabados y de la experiencia legada a sus relojeros actuales, esa que vive gracias a piezas como el Millionomètre, Circa Ultra Thin, Calibre 145 de 1907, el 101 Joaillerie, Reverso 1931, Atmos (1928 por el suizo Jean-Léon Reutter de Neuchâtel), la serie Master y Master Compressor (Master Extreme), Memovox, Duomètre (“dual-winding” dos barriletes independientes unidos por un regulador, Rendez-Vous para dama, Amvox (Aston Martin) o la Hybris Mechanica anteriormente señalada, quienes dan brillo y continuarán haciéndolo por 181 años más, seguramente, aunque no vivamos para atestiguarlo, ése es el valor de una marca con tal tradición e importancia, el alto prestigio de Jaeger-LeCoultre.

Finalmente, te compartimos una galería del REVERSO, must-have relojero señalado por esta redacción, que tiene como principal particularidad el nivel de personalización de la pieza, un valor lúdico aunado a una estética art-déco atemporal totalmente legendaria que parte de una necesidad: la protección de la carátula y cristal de la pieza durante los juegos de polo, un deporte que corre por la sangre de Jaeger-LeCoultre.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

One Comment

  1. Mauri 28 enero, 2015

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