Master Class con Jaeger-LeCoultre

 

Jaeger-LeCoultreNo es lo mismo, escribir de relojería y complicaciones posterior a la presentación de las novedades de una manufactura relojera que, ensamblar, desensamblar y animar un movimiento relojero… ¡¡¡No es lo mismo!!!

Jaeger-LeCoultreEn la práctica horológica de todos y cada uno de los que gozamos de la oportunidad de poder llevar a cabo esta tarea de comunicación, se debe tomar en cuenta la parte práctica para poder comprender de lo que se escribe y aceptar que la alta relojería es una artesanía que liga al cuerpo con la mente y el espíritu inherente a la creación de cada calibre. En el caso de Jaeger-LeCoultre, su herencia relojera se traduce en más de 1200, 180 oficios y más de 400 patentes relojeras, todo esto ejecutado bajo un mismo techo, no por nada es conocida como “La Grande Maison”.

La tarde de hoy, quien escribe contó con la oportunidad única y especial de poder recibir los consejos y palabras de un Maestro Relojero al interior de la boutique de Jaeger-LeCoultre en la prestigiosa Avenida Presidente Masaryk, al poniente de la Ciudad de México. La cita fue a las 18:00 horas, y con precisión suiza acudimos para estar a tiempo y no fallar a la maravillosa experiencia de convertirnos en relojeros por al menos unas horas. Rudolph Pluer, mexicano de origen suizo, fue el encargado de dictar la cátedra, pero también de acompañarnos en cada uno de los pasos para el desarrollo de la clase.

Batas, lentes y herramientas se ubicaban en nuestra mesa especial y, al lado una computadora con detalles del calibre a desensamblar: 751 cronógrafo automático integrado de embrague horizontal y rueda de pilares, y sí, escribirlo parece sencillo, pero mirar cada componente, rueda, tornillo y rubí en tamaño real es una experiencia que si usted, estimado lector tiene la oportunidad de vivir, no la deje pasar y aprovéchela al máximo.

Paso por paso ejecutamos en general tres acciones relativamente sencillas:

1.- Liberar el automático: tornillos, rotor, puente de automático.

2.- Liberar la cuerda: para poder ejecutar la labor hay que separar la influencia energética recibida por el muelle real.

3.- Liberar el puente de cronógrafo: martillo y tren.

Todo esto no resulta tanto problema, menos si se tiene la guía a cada paso de Rudolph, no obstante, armarlo es extremadamente complicado, y entre tornillos, ébauches y herramienta, necesitamos concentración extrema, mucha paciencia y pericia, por lo que mejor nos dedicamos a escribir lo valioso de la labor de quienes actúan en esta obra magistral conocida como: alta relojería.

Agradecimiento especial a Íñigo Ohlsson y a su equipo de comunicación, quienes tuvieron a bien extendernos la invitación a este suceso relojero que, sin duda, marcará un progreso en nuestro quehacer editorial. Watches World, los relojes de tu vida.

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…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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