Los dos mundos de Montblanc

Si pudiera definir el tiempo con un concepto muy propio, lo describiría como el MONTBLANC MOTHERS DAYconjunto de momentos que transforman la existencia de una persona, instantes que forjan el criterio y delinean el carácter de un individuo. Justo al término de Baselworld me preguntaba: “¿cuál es la relación entre tradición y evolución relojera?, ¿qué tipo de vínculo existe entre las nuevas ideas y una manufactura clásica?”

Le Locle

Recuerdo que hace un par de años, cuando me dirigí a las instalaciones de Le Locle tenía un sentimiento de impaciencia, pues sabía de la repercusión que dicha experiencia representaría en mi quehacer editorial. Había visto fotos del “castillito” construido en 1906, pero jamás imaginé que dicho espacio convertiría mi visita en una vivencia que más tarde guardaría de manera indeleble en mi memoria, aún ahora, cuando toca escribir de Montblanc, recupero los olores y el ambiente que viví al interior de su atelier.

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Impecables, como cada objeto terminado de la casa, los detalles de la habitación, el agradable ambiente y la perfecta comunicación entre profesionales, hacían recordar un aula de Universidad en la que cada uno de los involucrados en un proyecto establecido, trabajan en equipo para conseguir un resultado determinado. Por un lado y sobre la mesa de diseño, los dibujos de la colección Princesse Grace de Monaco, mientras que por el otro, una pantalla de 43 pulgadas con innumerables trazos en tercera dimensión del Nicolas Rieussec Open Home Time, complementaba la experiencia creativa ilimitada: experiencia Le Locle.

La colección Nicolas Rieussec -producida aquí, en honor al inventor del cronógrafo-, ha posicionado a la firma como una Manufactura selecta y protagonista de la relojería de alta gama. Dicha complicación representa sin duda una de las direcciones hacia las que la firma alemana continuará evolucionando, pero la historia no termina ahí…

VILLERET

Institut Minerva de Recherche en Haute Horlogerie

Institut Minerva de Recherche en Haute Horlogerie

 

…Caminé rumbo a las puertas de la legendaria Manufactura mientras dentro de mí, el sentimiento de premura se duplicaba. La cita era con un personaje que vive la relojería de manera especial, un Maestro Relojero que llegó a Villeret para resaltar las bondades de la casa y transmitir su experto y añejo conocimiento de la industria, a una firma que puede presumir de jamás haber realizado un movimiento de cuarzo. Me senté a la mesa en compañía del Director del Instituto Minerva: Demetrio Cabiddu. Ya entendería yo con cada una de sus palabras que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario -contrario a lo que pueda pensarse- se disfruta sin mirar el reloj. ¿Contradictorio verdad? permítame platicarle el porqué de mi conclusión.

Existen muy pocas Manufacturas en el mundo capaces de conciliar de manera perfecta las líneas paralelas de evolución y tradición. Una de ellas es el Instituto Minerva de Investigación en Alta Relojería, ubicado en el valle de Villeret, cuya historia data de 1858. Desde los primeros años de su fundación, la compañía comprometió su filosofía a realizar sólo piezas de la más alta calidad especializadas en la medición de fracciones de segundo e intervalos de tiempo. Con la finalidad de preservar su autenticidad, Minerva garantiza un quehacer relojero supervisado y ejecutado por los expertos más capacitados en un tipo de relojería exclusiva y únicamente accesible a aquellos preparados para apreciar la dedicación y las  horas-hombre implícitas en cada pieza manufacturada con la emblemática “flecha” Minerva.

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La característica principal de las maravillas mecánicas realizadas dentro de este espacio, es el alma que acompaña a cada componente fabricado, tallado y pulido con extraordinaria templanza. El control de calidad es supervisado por el ojo experto de los relojeros, y la pericia que concede años de trabajo, hace que la manipulación de los materiales se convierta en una sinfonía de conocimiento artístico. El diseño de las piezas establece un diálogo directo con el cliente, otorgando un nivel de exclusividad mágico. Cada reloj puede ser modificado de acuerdo a las instrucciones del comprador, pero lo más impresionante del Instituto Minerva es sin duda la esencia misma de la pieza, el espíritu y tradición de más de 150 años de historia, mismo que resulta irrepetible en cada reloj.

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Las piezas relojeras firmadas por Montblanc, combinan los valores tradicionales con un diseño contemporáneo. La colección Villeret 1858 es probablemente una de las que mejor describe dicho fenómeno. Los metales preciosos, la habilidad de los diseñadores para plasmar lo inimaginable y la pericia de los maestros relojeros, se funden con paciencia para entregar un guardatiempo dueño de un espíritu único. Al asir cada obra de Minerva, experimenté un sentimiento especial, mismo que describo como el momento inolvidable en el que aprendí a conjugar el verbo tiempo.

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TimeWriter II Chronographe Bi-Fréquence 1,000 /

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

One Comment

  1. Amerigo Caria- Samassi 18 febrero, 2014

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