Los Bridges: la proeza técnica de CORUM

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La historia de CORUM comienza en 1955 en La Chaux de Fonds, cuando René Bannwart decide fundar, junto con Gaston Ries, su propia Manufactura. La amplia experiencia que había adquirido a su paso por prestigiosas casas relojeras, le permitió dar este paso trascendental.

La resolución de Bannwart de ubicarse a la vanguardia en la industria relojera suiza, en poco tiempo le permitió posicionar a CORUM entre las manufacturas más creativas del medio.

Ingenio y perseverancia

Fue en 1956 cuando los primeros relojes CORUM vieron la luz y de inmediato llamaron la atención de los conocedores por su originalidad. Uno de los modelos más representativos e innovadores fue el Golden Tube, presentado en 1957,  cuya peculiaridad radica en su caja compuesta de un tubo de oro en el que se inserta el movimiento.

Una década después (1966), Jean René Bannwart, hijo del fundador, se incorporó a la empresa aportando novedosos conceptos como el Admiral’s Cup -vigente hasta la fecha-, modelo con el que logró posicionar con mayor fuerza a la marca.

CORUM Bridges: pleno dominio del tiempo

Inspirado en el Golden Tube de 1957, CORUM presentó en 1980 a la insignia de sus complicaciones relojeras: el Golden Bridge, un modelo de referencia en el mundo de la alta relojería por su movimiento baguette único, situado en el centro de la caja, cuya peculiaridad es que está realizada en cristal de zafiro transparente.

Años después -en el 2009-, CORUM reveló un nuevo calibre exclusivo creado, desarrollado y fabricado en casa. El movimiento CO 007, segundo baguette de la Manufactura, escribió con letras de oro una nueva página de la historia relojera: el modelo Ti Bridge obtuvo un éxito inmediato.

Cuando se pensaba que sería difícil superar lo logrado, en el 2010 CORUM celebró con bombo y platillo el 30 aniversario del emblemático movimiento baguette del Golden Bridge, e incorporó al movimiento una complicación de excelencia: el más pequeño tourbillon con escape de silicio.

Para el año 2011, el pilar CORUM Bridge experimentó una evolución sustancial y le dio vida al Golden Bridge automático con el primer movimiento de carga lineal.

 

Los Bridges a través de los años…

Los más jóvenes de la familia

El Golden Bridge, pilar de la marca e icono de la industria relojera suiza, ha sido reinterpretado en varias ocasiones a lo largo de su historia. Recientemente mostró dos nuevas versiones, cuyas características son realmente innovadoras: el Golden Bridge Tourbillon con puente de zafiro y el Ti-Bridge Power Reserve.

En el primero de ellos, CORUM trabajó el movimiento de baguette con un escape tourbillon, lo que implicó una verdadera proeza técnica. Parte del puente, con un movimiento de C0213 -normalmente fabricado por completo en oro de 18 quilates- fue sustituido por una pieza de zafiro transparente al nivel de la jaula del tourbillon. La dificultad para su elaboración estribó en la diferencia de grados de dureza, y en la rigidez y el coeficiente de dilatación que tienen el zafiro y el oro. Además, el puente de zafiro es de sólo 0.6mm de grosor.

En la nueva configuración, la maquinaria tourbillon está dentro de un inmaculado cristal que facilita la visión del mecanismo.

La segunda novedad, el Ti-Bridge Power Reserve, destaca por su caja de titanio en horizontal y su movimiento baguette. Se sujeta por cuatro tirantes en color negro con revestimiento de PVD, mismos que son la interpretación contemporánea del espíritu que distingue a los Golden Bridge. Esta combinación que derrocha excelencia, modernidad y elegancia, ofrece un equilibrio perfecto entre el diseño y la tecnología. Adicionalmente, por primera vez en esta colección, el movimiento baguette mecánico dispone de indicación de reserva de marcha.

Una vez más, CORUM demuestra que sus colecciones relojeras están provistas de asombrosos movimientos mecánicos.

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Acerca de 

Comunicóloga especializada en medios impresos y electrónicos. Escribir me apasiona tanto como la alta relojería con su preciso y encantador tic-tac.

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