60 años de Omega Speedmaster

Pensar en seis décadas de relojería deportiva y pionera en la precisión se dice fácil, pero para alcanzar el nivel de icono de la industria, no nada más del mundo OMEGA, se requiere una larga historia de sucesos que llenen de valor a esta colección.

Una línea del tiempo que no es inventada, como sucede en algunas otras marcas creadas al vapor de las épocas de bonanza en la horología y la industria del lujo, OMEGA Speedmaster surge de la visión de la compañía por contar momentos importantes que retaban a la mecánica para mejorar en precisión y robustez, así nace “Speedy”, un clásico que sabe bien cómo reinventarse.

De las pistas al cielo, y del cielo al espacio exterior…

Introducido en 1957 como cronógrafo enfocado para el deporte motor, se trata del primer crono de pulsera para pilotos profesionales, y con la introducción de sus mecanismos confiables y sofisticados, también se ganó ser utilizado como instrumento de precisión para los Juegos Olímpicos. Como dato adicional, OMEGA ha extendido su Patrocinio con el COI hasta 2032, siendo la marca Olímpica por antonomasia.

En un inicio, el célebre calibre 321 daría vida a las referencias primeras de la marca, como es el caso del modelo original de 1957. Este motor fue producto de la invención de Albert Piguet de la extinta, o transformada Lémania, adquirida en la década de los 40 por la SSIH, propietaria de OMEGA y que diera vida al portafolio de marcas que hoy conocemos como Grupo Swatch a mediados de los ochenta.

Speedmaster, el nombre, responde a los modelos previos de la marca como el Railmaster y el Seamaster, pero tratándose de un cronógrafo de precisión automotriz debió contar con una escala taquimétrica graduada en el bisel, primicia para los relojes de su tiempo.

Diferentes cambios vinieron con Speedmaster a medida que avanzó la tecnología, y reconocemos el uso de nuevos materiales para su caja, pulsadores, agujas; estéticas que han cruzado incluso la barrera de los calibres esqueletados y “Speedys” animados por electricidad y regulados por cuarzo es decir, esta pieza ha mutado en razón de los requerimientos de quienes lo portan.

En un inicio, todos los modelos de Speedmaster de finales de los 50 y principios de los 60 utilizaron el 321 mencionado, que dio paso al 861 presentado en 1968/1969. Sin embargo, en 1964 se lanza un desafío por parte de la NASA, que consistía en enviar relojes totalmente confiables para resistir diferentes pruebas que pudieran similar condiciones adversas Lunares, con el motivo de la carrera aeroespacial detonada por la Guerra Fría. Tan sólo 4 marcas respondieron al llamado y finalmente el reloj seleccionado fue un Speedmaster, que viajó con los astronautas del Apollo 11 y alunizó junto con Buzz Aldrin, segundo hombre en pisar la superficie Lunar, y quien al momento portaba un Speedmaster del año 1965.

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Debía resistir temperaturas de (71 °C) por 48 horas y cambiar a (93 °C) por 30 minutos, luego soportar (−18 °C), grados máximos y mínimos de humedad, choques de hasta 40 g en diferentes direcciones, aceleración lineal de 1 a 7.25 g con espacio de 333 segundos de diferencia y presiones de 1.6 atmósferas durante una hora, entre otras. El calibre debía ser de cronógrafo manual, pues a pesar de que en 1969 ya existían cronógrafos automáticos, la alteración en la gravedad podría alterar el remontuar de la pieza. Hasta la fecha, los Moonwatch gozan de un calibre 1861 de carga manual, y cumplen con las especificaciones del único reloj Lunar.

Previo a ello, un OMEGA circundó la atmósfera gracias al empleo de pilotos de la fuerza aérea destinados a misiones espaciales.

De la Luna a la Tierra: Apollo 13

Conocemos la película protagonizada por Tom Hanks, y en cuya trama destaca el momento en el que los astronautas deben calcular el ángulo exacto de retorno al planeta, luego de una explosión que cambia la misión primera por una segunda de supervivencia. Esta historia es real, tanto que fue un Speedmaster el utilizado para contar segundos, 14, críticos y retornar a salvo. Por ello OMEGA fue reconocido con el alto distintivo del Silver Snoopy Award.

Expedición 

Es evidente que al tener un reloj que soporta condiciones espaciales se puede emplear para otro tipo de misiones, y es así que ha acompañado a diferentes personajes durante viajes a los Polos de la Tierra.

Evolución 

Con nuevas tecnologías y cambios en la relojería así como en los requerimientos de los coleccionistas, se adicionó la leyenda Professional para cumplir con diferentes características al servicio de la precisión profesional. El primer rediseño vino en 1969 con Mark II, Mark III apareció en 1971 y el primer reloj electrónico de la serie Speedmaster nace en 1973, su nombre fue Speedsonic. Destacamos al Speedmaster Automático de 1987, un reloj esqueletado de 1992, evidentemente las ediciones de aniversario cada que el año termina en 7 y el X-33 de 1998, enfocado a los pilotos profesionales. Finalmente el X-33 Si2 utilizado en el proyecto Solar Impulse y el Speedy Tuesday diseñado para venderse en línea y agotado a las 4 horas de su presentación, ponen en evidencia que un Speedmaster jamás pasará de moda.

2017 – la trilogía y modelos especiales 

Speedmaster Automatic

Inspirado en el deporte motor y, particularmente en un histórico contador de tiempos deportivos que data de 1968, la pieza luce una caja de 44.25 mm de diámetro, está hecha de acero inoxidable con pulidos que nos remiten a las líneas aerodinámicas de un bólido de alta velocidad, mientras que el bisel de cerámica goza de aplicaciones en Liquidmetal®, material que garantizará la durabilidad y belleza de la escala taquimétrica graduada en este sitio. Además, se abraza al pulso mediante una correa de cuero con forro de caucho naranja y micro-perforaciones, las cuales ayudarán a aumentar la resistencia y también a ventilar la piel de quien lo utilice.

Al interior late un calibre de cronógrafo automático Master Chronograph 9900, un calibre que ha destacado por los estándares de resistencia y precisión, pero que además es amagnético y cuenta con la certificación Master Chronometer por el METAS (Instituto Federal Suizo de Metrología).

Speedmaster 38 mm

Para ella, o para él, es una nueva referencia con un tamaño medido que ofrece deportividad y elegancia en el mismo reloj. Posee un toque “capuccino” que le invita a ser digno de su colección. La caja está hecha de acero y oro SednaTM de 18 quilates, aleación patentada por la marca, y que contrasta con una correa de piel marrón. Luce un bisel con pavé de diamantes que posee una escala taquimétrica en un anillo de aluminio a juego.

La dualidad de la pieza es ideal para utilizar en un fin de semana casual, con los amigos, o también para portarse durante una celebración. Los contadores son ovalados y las agujas poseen tratamiento luminiscente que destacará en cualquier condición de luz. Propulsado por el calibre OMEGA 3330 con tecnología Co-Axial y escape de silicio, posee una excelente garantía hasta por 4 años a partir del momento de la compra.

Omega 1957 Trilogy

Seamaster 300, el Railmaster y el Speedmaster fueron lanzados en 1957, tres obras maestras de la Casa y que buscan recuperar aquellas glorias estéticas del pasado pero, a través nuevos materiales y capacidades.

Estos instrumentos mantienen fiel el espíritu del original de 1957, los tres relojes tienen cajas de acero noble pulido y cepillado y lucen carátulas en negro. Los brazaletes en acero noble se han hecho más sólidos y presentan en el cierre un logotipo OMEGA de estilo retro.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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