Piaget presenta: Limelight Stella

La mujer está en constante movimiento y no necesita contar el tiempo, sino hacer que el tiempo cuente…

Así, Piaget se ha ocupado de ofrecer una colección contemporánea y femenina, poseedora de una curvatura preciosa para el diseño de su caja y bisel, salpicarla de diamantes y abrazarla mediante pulseras que reflejen la autenticidad femenina y evoquen la dulzura inherente a su género; combinación audaz y poética producto del talento de la Maison. Es una nueva estrella, es Stella…

Piaget

Así como Jessica Chastain, Embajadora de la Marca, las mujeres son cada día más cercanas a la relojería mecánica, pues su carácter y disfrute por vivir demandan más que una simple lectura del tiempo, pero el conocimiento de las complicaciones y la entrega de energía capaz de ser almacenada e indicada por una pieza horológica, una historia más que contar, y una materia adicional para dominar.

El primer reloj mecánico con complicación dedicado a la mujer

Diseñado por la Manufactura La Côte -aux- Fées, Piaget desarrolla un nuevo capítulo en su historia a favor de la horología tradicional, y dota al mecanismo de una complicación tan espectacular como funcional y lúdica: las fases de la Luna.

Piaget

Mediante una apertura en la carátula –en punto de las 12 horas–, el ciclo Lunar se muestra con claridad y con precisión de hasta 122 años, mientras que su recorrido: Luna nueva (invisible en cielo nocturno), cuarto creciente, y Luna llena, bailan cual si fuera un “ballet celestial” al ritmo de las horas, minutos y segundos.

Desarrollada en caja de 36 mm de oro rosa, oro blanco, oro rosa y oro blanco con engaste de 126 diamantes al bisel, la pieza está animada por el mecanismo de manufactura  584P, que dará energía a las indicaciones a lo largo de 42 horas gracias a un remonte automático, que se cargará gracias al movimiento natural de la mujer, abrazándose a su muñeca mediante una correas de piel de cocodrilo de diferentes tonalidades.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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