Dior, el baile de la Princesa

La elegancia característica de Dior exhibe una vez más el movimiento de los vestidos de Alta Costura inspirado en los grandes bailes a través de una carátula que emplea: plumas, oro y diamantes, conjunto que reproduce un remolino ocasionado por un atuendo festivo que se balancea al compás de la música de fiesta.

La idea surgió de la predilección del fundador de la casa francesa por las celebraciones de la época, mismas que exhalaban feminidad  y elegancia, es por ello que la colección VIII Gran Bal develada en 2011, continúa fiel al legado de su creador y se vale de la expertise relojera y joyera de los artesanos de la firma.

DIOR VIII GRAND BAL PLUMES MODEL WHITE: Caja: 38 mm de cerámica blanca / Movimiento: mecánico automático / Calibre: “Dior Inversé 11 ½” / Bisel: engastado con diamantes talla baguette / Cristal: zafiro por ambos lados / Funciones: horas, minutos y segundos / Brazalete: cerámica blanca de alta tecnología / Carátula: decorado con plumas color rosa, fabricada en madreperla / Hermeticidad: 50 metros.

DIOR VIII GRAND BAL PLUMES MODEL WHITE: Caja: 38 mm de cerámica blanca / Movimiento: mecánico automático / Calibre: “Dior Inversé 11 ½” / Bisel: engastado con diamantes talla baguette / Cristal: zafiro por ambos lados / Funciones: horas, minutos y segundos / Brazalete: cerámica blanca de alta tecnología / Carátula: decorado con plumas color rosa, fabricada en madreperla / Hermeticidad: 50 metros.

Su movimiento automático invertido, exhibe un baile de disfraces funcional, reproduciendo el vaivén de un vestido de fiesta al tiempo que recupera esta energía para transmitirla a sus indicadores. Esta versión propone plumas en tonalidades claras y a juego con la cerámica y los diamantes, un verdadero homenaje a la Haute Couture en Edición Limitada de 88 relojes.

“En lo profundo de cada corazón duerme un sueño. El modisto sabe: cada mujer que es una Princesa”.
Christian Dior

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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