Así se escribe México: Montblanc

En nuestro país Montblanc es sinónimo de calidad y escritura, y a pesar de que la firma cuenta con un catálogo de artículos extraordinario, cuando se piensa en estilográficas finas, Montblanc es sinónimo.

Como parte de su Atelier Privé, un tipo de “sastrería a la escritura personal” enfocado a la construcción del instrumento que usted desea o imaginó, Montblanc desvela Flag Pen Mexico, una edición especial pieza única que rinde un homenaje a las fiestas patrias y a las fechas que dieron inicio a nuestro movimiento independentista.

En señal de respeto por el país y su cultura, la Casa con sede en Hamburgo presenta un rollerball de cuerpo esqueletado hecho en oro blanco y adornado con nuestro más importante símbolo patrio: la bandera.

Montblanc

Conformada por 104 esmeraldas, mismo número de rubíes y 66 diamantes, la bandera presenta el escudo al centro en coincidencia con el diseño aceptado el 16 de septiembre de 1968 gracias a la adaptación del diseño de Antonio Gómez por el muralista potosino Francisco Eppens Helguera.

Así pues, la pieza está ya en exhibición y venta en el flagship store de la Maison en la prestigiosa avenida Presidente Masaryk 440.

Más sobre Atelier Privé:

Con este tipo de servicio, Montblanc se acerca al cliente que sabe exactamente lo que está buscando o lo que quiere regalar, y desea que lo lleven a cabo bajo el expertise tradicional de Montblanc. Diferentes diseños de marco, materiales y engastes personales permitirán al entusiasta hacer que su estilográfica realmente sea una pieza única, tras ayudarse con el estudio de Montblanc que observa la forma de escribir de quien lo desee y determina qué tipo de punto, cuerpo y peso ayudarán a nuestro trazo.

Asimismo, si se desea preservar al instrumento como una pieza de arte y legar a través de generaciones, se puede pensar en una combinación infinita de adaptaciones a las diferentes plumas de la Casa.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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