Rolex Sky-Dweller: comience a empacar para el mejor viaje de su vida

Hace algunos años, cuando fue presentado el Sky-Dweller, también se determinó el acercamiento de Rolex a la relojería con complicaciones. Y es que la Manufactura no había deseado incursionar en este ámbito por decisión propia; sin embargo, cuando lo hace, sacude a la industria en general. La funcionalidad y la visibilidad de este segundo huso horario son tan audaces como inteligente es su solución. Esta pieza se ofrece hoy en caja y brazalete de acero, además de que su carátula ha sido rediseñada a fin de conceder una mayor limpieza al conjunto, lo cual salta a la vista y hará las delicias de los coleccionistas.

Así, Rolex presenta una nueva referencia del Oyster Perpetual Sky-Dweller −su reloj clásico para los grandes viajeros−, por primera vez en versiones Rolesor amarillo y Rolesor blanco (combinación de acero 904L con oro amarillo o blanco de 18 quilates). Sus carátulas ahora están dotadas de índices rectangulares y de agujas alargadas, así como de una visualización Chromalight con luminiscencia de larga duración, con el propósito de mejorar más aún su legibilidad.

Como todos los relojes Rolex, el nuevo Sky-Dweller posee la certificación de Cronómetro Superlativo redefinida por Rolex en 2015 para garantizar un rendimiento excepcional en la muñeca.

Reloj elegante para los viajeros frecuentes, el Oyster Perpetual Sky-Dweller se impone por su concepción revolucionaria, alcanzando la alquimia perfecta entre sofisticación técnica y comodidad de uso. Síntesis de tecnología protegida por 11 patentes, el Sky-Dweller proporciona de forma original e innovadora a los que recorren el mundo, la información necesaria para ubicarse fácilmente en el tiempo: un doble huso horario con indicación de la hora local mediante las agujas centrales, y visualización de la hora de referencia en formato de 24 horas por medio de un disco giratorio excéntrico en la carátula; un calendario anual de una originalidad sin precedentes bautizado como Saros −en referencia al fenómeno astronómico del mismo nombre− que necesita una sola corrección de la fecha al año, en la transición de febrero a marzo; y la visualización de los meses en 12 ventanas que recorren la carátula. Para ajustar fácil y rápidamente las funciones, está además equipado con un sistema de interacción innovador y patentado: el bisel giratorio Ring Command.

Oro y acero: Rolesor

Una combinación de oro y acero en un mismo reloj Rolex, el Rolesor supone un verdadero logro de la marca desde 1933, fecha en la que se registró el nombre. Es el encuentro propicio entre dos metales: uno, noble y precioso, fascina por su brillo e inalterabilidad; el otro, reputado por su resistencia, garantiza robustez y fiabilidad. Estas características reflejan perfectamente la fusión de elegancia y rendimiento lograda por los relojes Rolex. En el Sky-Dweller en versión Rolesor amarillo, el bisel, la corona y los eslabones centrales del brazalete son de oro amarillo de 18 quilates, mientras que la carrura y los eslabones exteriores son de acero 904L. En la versión Rolesor blanco, el bisel es de oro blanco de 18 quilates, en tanto que la corona, la carrura y el brazalete son de acero 904L.

La caja Oyster del Sky-Dweller, que garantiza una hermeticidad de hasta 100 metros, es un ejemplo de robustez. Su característica carrura está tallada en un bloque macizo de acero 904L. Su fondo acanalado está herméticamente enroscado con ayuda de una herramienta especial que permite que únicamente los relojeros de Rolex accedan al movimiento. La corona, provista de un sistema de doble hermeticidad Twinlock, se enrosca sólidamente a la caja. En cuanto al cristal, coronado con una lente Cyclops en la posición de las 3 h para una mejor lectura de la fecha, está fabricado en zafiro prácticamente imposible de rayar. Totalmente hermética, la caja del Sky-Dweller protege de forma óptima el movimiento de alta precisión que alberga en su interior.

Mecánica

El Sky-Dweller está equipado con el calibre 9001, un movimiento mecánico de cuerda automática completamente desarrollado y manufacturado por Rolex. Con sus siete patentes, se encuentra entre los calibres más complejos jamás concebidos por la marca hasta la fecha. Su arquitectura, su calidad de fabricación y sus innovaciones, le confieren una precisión y una fiabilidad más allá de las normas.

El oscilador, verdadero corazón del reloj, cuenta con una espiral Parachrom azul patentada y fabricada por Rolex en una aleación exclusiva. Completamente insensible a los campos magnéticos, esta espiral ofrece una gran estabilidad frente a las variaciones de temperatura y es hasta 10 veces más precisa que una convencional en caso de golpes. Está provista de una curva Rolex que garantiza su regularidad en todas las posiciones. El oscilador, firmemente sujeto gracias a un puente transversal de altura regulable, está montado sobre amortiguadores de golpes Paraflex de alto rendimiento, desarrollados y patentados por Rolex, que ofrecen una resistencia a los golpes incrementada en un 50 por ciento.

El calibre 9001 dispone de un mecanismo de cuerda automática por rotor Perpetual y cuenta con una reserva de marcha de aproximadamente 72 horas. La interacción entre el movimiento y el bisel del reloj para el ajuste de las funciones, se produce gracias a una rueda de selector situada en la periferia del movimiento.

El Sky-Dweller está dotado de un brazalete Oyster de eslabones macizos de acero 904L, en el caso de la versión Rolesor blanco, o de un brazalete Oyster, que combina acero 904L y oro amarillo de 18 quilates, en el caso de la versión Rolesor amarillo. Este brazalete está equipado con la nueva sujeción invisible integrada bajo el bisel, lo que proporciona una perfecta continuidad visual con la caja. Está provisto de un cierre desplegable Oysterclasp y cuenta con la cómoda extensión Easylink, un ingenioso sistema patentado por Rolex que permite ajustar fácilmente su longitud en 5 mm aproximadamente, con el fin de ofrecer una comodidad óptima en todas las situaciones.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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