Mexicano de oro: Víctor Espinoza logra la Triple Corona

A menudo los medios de comunicación nos distinguimos por hacer soñar a nuestros LONGINESconnacionales mediante el anhelo de triunfos y hazañas deportivas. Pero generalmente nos equivocamos de disciplina, centrando nuestra atención en el fútbol, cuando hay cientos de mexicanos que, con base en esfuerzo, trabajo y humildad, conquistan no solo a un país, sino a toda la humanidad.

De nombre Víctor y de apellido Espinoza, este jockey nacido en Tulancingo, Hidalgo un 23 de mayo de 1972, emigró a los Estados Unidos a la edad de 12, no sin antes haberse graduado como Jockey profesional en la escuela del Hipódromo de las Américas. Obtuvo su licencia de jinete y visa de trabajo para residir en Los Ángeles, y a partir de ese momento ha conquistado un sinnúmero de galardones, incluidos dos Premios ESPY en 2002 y 2014 a mejor jockey. Sin embargo, este 2015 ha sido el mejor año de su vida, su maduro actuar e incomparable experiencia le han llevado a ganar la Triple Corona, siendo el primer latino en conquistarla y el jinete de mayor edad en conseguir la hazaña (43 años).

LONGINES

 

Espinoza mide 1.55 m, pesa 51 kilogramos, montó a American Pharoah el 7 de junio de 2015 en Belmont Park, Cronometrado por Longines. Víctor es conocido por donar el 10% de sus ganancias a instituciones de caridad, no obstante declaró que cederá la totalidad de su premio (80,000 dólares) a un centro de tratamiento contra el cáncer en California. Watches World se alegra de contar con este nivel de mexicanos, patriotas de exportación ¡¡¡Enhorabuena!!!

LONGINES

*La Triple Corona es un programa de tres carreras del Grupo I de la hípica estadounidense, que se disputa desde 1875, y en el que tan solo 12 jinetes han logrado hacerse de tan prestigiado galardón, el último –antes de Espinoza– fue Steve Cauthen en 1978. Se disputa en tres hipódromos diferentes:

Derby de Kentucky, en Louisville, Kentucky.

Preakness Stakes, en Baltimore, Maryland.

Belmont Stakes, en Elmont, Nueva York.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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