Longines, elegancia por partida doble…

Encontrar al Embajador perfecto no es fácil, mucho menos cuando se tiene que pensar en un infinito de características y valores convergentes, pues como se dice en materia de mercadotecnia, en ocasiones la marca lo es todo, o al menos es la más valiosa, la que nos lleva a alturas inimaginables, pero que también es susceptible y puede verse afectada por un escándalo minúsculo.

Lo cierto es que Longines no solo promueve la relojería mecánica de precisión como muy pocos, sino que también cuida de su marca cual Longines si fuera su madre, y lo es, pues lo demuestra con su profesionalismo, su cuidado y su gestión, que parte de Walter von Känel, quien presentó a la gimnastas Yana Kudryavtseva y Giulia Steingruber.

Yana, especialista en gimnasia rítmica y Giulia en artística, se suman al equipo de representantes de la marca fundada en Saint Imier en 1832. Yana nació en Rusia, y posee una de las mejores escuelas en la disciplina, mientras que Giulia, nacida en Suiza, cuenta con el compromiso de elevar el nivel gimnástico con sello Swiss Made.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

“La precisión de los ejercicios es muy improtante en la gimnasia rítmica, tanto como la precisión que exhiben los movimientos de Longines”: Yana Kudryavtseva. Por su parte, Giulia mencionó: “La gimnasia requiere de potencia, flexibilidad y elegancia, características clave de cualquier reloj Longines”.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Finalmente destacamos el papel que Longines ha desempeñado a lo largo de su historia, pues todo comienza en 1912 con la invención e intervención de Longines en la cronometría de eventos deportivos, el nombre del dispositivo es conocido como “broken wire” que al romperse accionaba el mecanismo de medición presente en las competencias de gimnasia artística. Watches World felicita a los amigos de Longines, envía un fuerte abrazo a Mr. von Känel, Mr. Capelli y a todo el equipo que amablemente nos recibió en Suiza a principios de año.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: