Viaja por el mundo con tu nuevo Oris Big Crown ProPilot Worldtimer

Dirigido a los viajeros frecuentes, a quienes buscan vuelos más de 50 veces al año y hacen de los aeropuertos su segunda casa…

A ellos, Oris les ofrece una herramienta de fácil manipulación horaria

Este reloj posee un sistema de corrección que se ajusta desde el bisel, por lo que, en celebración a los 20 años de esta referencia, el emblemático modelo para el viajero se renueva.

El primero de los Oris Worldtimer ajustaba la hora mediante un mecanismo que utilizaba pulsadores para las correcciones necesarias, una complicación que simplificaba la vida de los viajeros sin necesidad de parar el reloj y sacar la corona. Sin embargo, en esta ocasión el cambio de la hora sucede mediante el deslizamiento del bisel: en sentido horario la manecilla de las horas salta por intervalos de una hora, mientras que en sentido inverso hace lo propio.

Asimismo, y como look familiar,  el bisel del nuevo Big Crown ProPilot Worldtimer está estriado inspirado en los patrones de las turbinas de un motor a reacción. Mientras que el dial luce números arábigos grandes y legibles, como todo reloj de aviación y una subcarátula en punto de las 3 h muestra el horario de casa.  Asimismo, luce un indicador de día-noche vinculado a la hora local y la fecha, con ajuste hacia adelante y atrás.

La extensión de la pieza alcanza los 44.7 mm de diámetro, mientras que, en su interior vibra el calibre 690 (base ETA 2836-2) a un ritmo de 4 Hz. La pieza garantiza una hermeticidad de 100 metros y se entrega en dos versiones: con carátula antracita y un acabado pulido en el anillo superior del bisel, o con un dial negro mate y un acabado cepillado en este elemento distintivo. El primero está disponible en una correa de cuero de cocodrilo de Luisiana, una correa de piel de becerro o una pulsera de acero, mientras que la última se ofrece en una pulsera o una correa de cuero de cocodrilo o textil.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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