Relojería florentina, Carrara de Giuliano Mazzuoli

Hemos acordado en numerosas ocasiones que la inspiración de la horología proviene de la vida misma, de los monumentos que realiza el hombre, de sus artes y de las disciplinas que consideramos mágicas: arquitectura, pintura, escultura, el saber hacer del ser humano que vence al tiempo para entregarnos una obra de significado que además guarda el tiempo y lo presenta en su carátula.

Así pues Giuliano Mazzuoli, quien se niega rotundamente a ser el relojero convencional, traza las líneas de un concepto que va más allá que el de realizar mecanismos de manufactura, y no es que éste sea el camino equivocado, pero Mazuolli busca explicar un mensaje cultural –innegablemente italiano–  a través de sus relojes.

CARRARA GIULIANO MAZZUOLI

Posterior al Manometro, Transmissione Meccanica, a sus versiones de cronógrafo y al Contagiri, hemos de develar una creación que se inspira en el espíritu florentino y en la esencia misma de dicha cultura renacentista: el mármol extraído de las montañas de Carrara en los Alpes Alpuan. Este material ha sido seleccionado por innumerables artistas, tanto así que fue Miguel Ángel quien decidiera erigir al famoso David en mármol de Carrara, y así también los gobiernos lo utilizaron para brindar la magnificencia a una ciudad como Roma y su Imperio.

Así pues hablamos de una escultural pieza que exhibe el legado artístico de Florencia, pero que incorpora todo el savoir-faire de la relojería suiza siendo animada por un calibre de carga automática ETA 2824/2, y La Joux-Perret LJP 7771 para la versión de cronógrafo. Ambos latirán a una frecuencia de 4 Hz, mientras que poseen una reserva de marcha de hasta 40 y 48 horas respectivamente. Su caja es de auténtico mármol de Carrara en diámetro de 44.5 mm y 13.5 mm de espesor, mientras que la carátula se presenta en cerámica gun metal en colores azul y blanco, y está protegida por un cristal de zafiro anti reflejos. El guardatiempos se abraza al pulso gracias a una correa de becerro hecha en Toscana.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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