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Marine Diver y su versión que vale oro

Uno de los modelos más gustados de Ulysse Nardin ahora está disponible en oro de 18 quilates. El Marine Diver que lleva en su diseño el inconfundible ADN de Ulysse Nardin está equipado de un calibre automático UN-26, ofrece una reserva de marcha de 42 horas e indica, además de las funciones horarias, la fecha en una ventanilla situada a las 6 y la reserva de marcha en un contador a las 12.

Este instrumento de buceo de precisión infalible es también un perfecto reloj deportivo a lucir en cualquier ocasión. Luce un brazalete de caucho, azul o negro, con eslabones y cierre desplegable en oro 18 quilates que le dan un toque especial al conjunto.

Todo en el Marine Diver recuerda al mundo marino en el que está inmersa la manufactura de Le Locle, empezando por la legendaria ancla de la marca que domina la carátula a las 2. De color azul o negro, esta última luce un motivo en forma de velas mientras que la estría y el moldeado del bisel se visten de olas. El fondo pleno de la caja contiene el grabado de un barco y la mención “Conquer the ocean”. El reloj incorpora una nueva caja, realizada especialmente para adaptarse a condiciones extremas, y se remata con unas asas cuyo diseño alargado transmite mucha personalidad.

Resistente al agua a 300 m gracias a su corona y su fondo atornillados, el Marine Diver está equipado de un bisel giratorio unidireccional, un dispositivo que impide cualquier desajuste involuntario durante su inmersión. En esta misma línea, todo está diseñado para facilitar la lectura de las indicaciones importantes: su impresionante faz de 44 mm exhibe grandes índices y agujas luminiscentes blancas, subrayados en rojo para una perfecta legibilidad. El gran tamaño del segundero situado a las 6 nos tranquiliza sobre el buen funcionamiento del reloj, incluso en la oscuridad de las aguas más profundas. Y el revestimiento en caucho de la corona facilita su manipulación.

Acerca de 

Comunicóloga especializada en medios impresos y electrónicos. Escribir me apasiona tanto como la alta relojería con su preciso y encantador tic-tac.

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