La alquimia de Cartier

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Pocas, muy pocas Manufacturas en el mundo logran fusionar la tradición relojera con oficios artesanales ancestrales, Cartier es una de ellas.

Crear piezas relojeras excepcionales es un desafío que la Manufactura ha asumido con entera pasión desde hace varios años. En esta ocasión y como un adelanto de lo que presentará en el SIHH Cartier nos muestra la forma en la que decidió abordar un nuevo oficio en la relojería: la marquetería floral, un arte que anima la carátula del Ballon Bleu de Cartier de 42 mm y se apodera de ella.

Se trata de una pieza en la que convergen dos savoir-faire: uno, inédito en relojería, que inmortaliza las flores y el otro, el del joyero, que da vida a la carátula.

Al unirse ambos, se crea una alquimia y el color hace explosión: el azul y el amarillo anaranjado del plumaje, el negro profundo del pico, el verde esmeralda del ojo, y los diamantes blancos resplandecientes del fondo de la carátula y de la corona. Sin duda nunca antes un reloj Ballon Bleu de Cartier había lucido una paleta de colores tan viva.

El mágico proceso detrás de esta creación incluye desde la elección de los pétalos de flores y su coloración, el corte de cada pétalo, hasta el fijado en una fina placa de madera, mediante una sierra de marquetería. Transformados de este modo, los pétalos se convierten en plumas, materia preciosa, noble y viva, sensual y frágil, cuyo volumen y textura contrastan con el resplandor del ónix y la esmeralda del pico y del ojo. Para rodear el ojo de plumas grises y negras, se realizan una por una manchas en pintura miniatura. Marquetería o engaste, varias decenas de horas son necesarias para que la carátula de esta creación vea la luz en el seno de la Manufactura y nos deje con la boca abierta.

Definitivamente solo Cartier podía haber creado una pieza así.

Ballon Bleu Cartier motivo loro en marquetería floral

Screen shot 2013-12-05 at 5.03.30 PMMovimiento: mecánico manufactura de carga automática

Calibre: Cartier 049

Caja: 42 mm de oro blanco rodiado de 18 quilates, engastada con 124 diamantes para un total de 1.80 quilates

Corona: acanalada decorada con un cabujón de zafiro azul

Carátula: oro blanco rodiado de 18 quilates en marquetería floral y ónix, ojo de esmeralda, motivo loro

Hermeticidad: 30 metros.

Acerca de 

Comunicóloga especializada en medios impresos y electrónicos. Escribir me apasiona tanto como la alta relojería con su preciso y encantador tic-tac.

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