Esqueleto para Admiral´s Cup de CORUM

Captura de pantalla 2014-05-08 a la(s) 17.26.49

Una de las tendencias que recibimos y recuperamos de nuestra labor editorial en Baselworld es el arte del esqueletado, apuntado por esta redacción y señalado como un trabajo realmente interesante en el movimiento de un reloj.

El esqueletado de un reloj es sumamente demandante, pero más cuando se trata de dar este acabado a un tipo de reloj sumamente deportivo, náutico y emocional. Desde que en 1960 se develara la serie Admiral´s como parte de la relojería de CORUM, dicha colección se ha posicionado como un clásico en la hororología deportiva, por lo cual podemos observar un número impresionante de configuraciones y cualidades.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Este 2014 recibimos un marcado acento en el rediseño de la línea “AC”, de entre los cuales destacan el doble torbellino y esta pieza, que está usted mirando y admirando, debido al trabajo de calado en la platina, pero también al del disco de fechador, que exhibe el detalle y artesanía como sello de la casa con sede en La Chaux -de- Fonds, es decir CORUM.

Ahora bien, si hablamos de maestría mecánica debemos presumir que se trata de un calibre seriado 9000 de carga automática, y por primera vez en este movimiento la reserva de marcha latirá durante 42 horas sin alteración. Asimismo, la caja de titanio grado 5 –de 45 mm- presume una estética masculina y potente, ideal para la muñeca del hombre que gusta de exhibir los alcances de la pieza junto a sus amigos, pero eso no es todo, puesto que igualmente podrá hacer alusión a sus 300 metros de hermeticidad, cifra que corresponde a la presión que puede resistir la “coraza dodecagonal” de la casa de alta relojería. Finalmente destacaremos el minucioso trabajo con PVD negro, mismo que resaltará el arte del esqueletado y brindará tridimensionalidad a la pieza.

CORUM marca el rumbo de su relojería, que profundiza y coquetea con la vela totalmente desplegada, sinónimo de alta horología de manufactura.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: