Esmaltando la mar… Classico Américo Vespucio de Ulysse Nardin

ULYSSE NARDINEl explorador florentino ha recibido un sentido homenaje gracias al expertise artesanal de Ulysse Nardin, una marca ligada a la mar desde sus inicios en 1846, todo ello gracias a la nueva generación de la colección Classico de UN, que exhibe una embarcación desarrollada ULYSSE NARDINen 1930 con la finalidad de e vivir el legado de Américo, personaje que se nombra “Nuevo Mundo”, a la extensión de tierra ubicada entre el Pacífico y el Atlántico.

¿Qué hubiera sido de América y de los americanos sin Vespucci?  Sin los descubrimientos de este importantísimo personaje, el territorio desde el cual escribimos sería seguramente diferente, es por ello que su legado continúa construyendo historia debido a sus obras Mundus Novus y Carta a Soderini, identificando a dicha extensión como un nuevo Continente.

ULYSSE NARDIN Para esmaltar un lienzo de creatividad sin precedentes que resulte ser digno de la nave, Ulysse Nardin hace uso del cloisonné, una artesanía que delimita sus periferias y contornos gracias a un hilo de oro, mismo que traza la figura a esmaltar y que requiere al menos 50 horas de proceso de minuciosa cocción en 26 procesos diferentes. La paciencia y la pericia se conjugan en la cara de un reloj que exhibe toda la riqueza y detalle que Américo dirigió a sus mapas y cartas, que hoy en día continúan maravillándonos por su complejidad y detalle.

Limitada a 30 piezas de oro blanco y 30 de oro rosa para el mundo, Ulysse Nardin ha decidido animar al nuevo Classico con el calibre UN-815 certificado de cronómetro –visible en el fondo–, el cual latirá a una frecuencia constante de 28,800 a/h durante no menos de 42 horas gracias a una energía adquirida de forma automática, que animará las horas, minutos y segundos. Finalmente, la nueva embarcación de Ulysse Nardin, se abraza a la muñeca gracias a una correa de piel de cocodrilo.

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…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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