DeWitt está en la Luna…

La relojería astronómica, un tema que este 2014 –particularmente– está en la boca de todos, por decir que es una marcada tendencia en la horología contemporánea. En mi opinión estamos regresando a las bases de la concepción humana del tiempo ¿qué es?, ¿de dónde viene?, ¿cómo lo medimos?, y en el transcurso del conocimiento, dominio y “legislación” del tiempo, nos detenemos para observar al Satélite Natural que circunda al planeta que nos alberga a los terrestres, con lo anterior me refiero a la Luna.

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Conquistada hace algunos años (1969), la Luna representa una extensión de nuestro planeta, o así lo percibimos, pues gracias a la fuerza de gravedad de éste, la Luna gira alrededor de la Tierra creando fenómenos astronómicos como los eclipses o las mareas, es por ello –quizás– que le guardamos un gran respeto y rendimos homenajes a través de nuestras diferentes disciplinas.

Puntualmente cuando hablamos de relojería, dicha complicación “las fases de la Luna” requieren de un cálculo previo basado en el ciclo lunar para, posteriormente, mecanizarlo a partir de la energía contenida en los barriletes y liberada hacia el escape, animando en este trayecto al tren de engranajes que recibe uno adicional acoplado a un disco que caminará de acuerdo al ciclo anteriormente citado.

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fTwenty-8-Eight-Full-Moon_T8.FMLa pieza de DeWitt posee ciertas particularidades que le posibilitan realizar un homenaje hermoso a la Luna: en la parte izquierda de la carátula de este modelo parcialmente esqueletizado figuran relieves y desniveles que dan una visión onírica de nuestro planeta. El color oro de las dos ruedas dentadas calienta con su fuego la estética “mineral” del movimiento, como un segundo elemento natural. Esta trayectoria visual se cierra sobre el cielo infinito que decora la parte derecha de la carátula y está simbolizada por el Goldfluss. Este vidrio sintético, que se produce utilizando cobre y una cocción especial y siguiendo un procedimiento muy antiguo, fue descubierto en Venecia en el siglo XVII y se encuentra en el origen del famosísimo cristal de Murano.

La presencia de números romanos y arábigos de color rosa, que parecen suspendidos en esta bóveda estrellada, dan al tiempo una lectura poética y sutil, mientras que en la parte inferior de la carátula podemos encontrar al módulo de la fase lunar, desarrollado y fabricado con el sello de la manufactura de DeWitt. El reloj Twenty-8-Eight Full Moon, está animado por un calibre a 28,800 a/h, y presenta una autonomía de 42 horas, mecanismo que vive al interior de una caja de 43 mm de titanio ornamentado con las famosas columnas imperiales de la marca. Cuando hablamos de DeWitt, nos referimos a esta marca como sinónimo de exclusividad, creatividad y majestuosidad, cualidades que se heredan gracias al apellido de su creador.

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…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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