Bell & Ross Vintage Garde-Côtes, en homenaje a quienes salvan vidas…

Uno de los empleos más complejos y peligrosos del planeta es el de rescatista, y es que sólo un loco pensaría en adentrarse en un ambiente poco favorable para arriesgar su vida con la misión de salvar otra, la de un desconocido, quizás.

 

Un acto de heroísmo equiparable a quienes se enfrentan a incendios o terremotos, y que por ello deben ser reconocidos. Este año Bell & Ross rinde homenaje a los profesionales de salvamento marítimo, a los pilotos de helicóptero y a los buzos que apoyan en misiones de rescate a través de dos relojes de Edición Especial.

Vintage Garde-Côtes 

De inicio contamos con un tres manecillas con fechador, que además está dotado de bisel giratorio bidireccional, una característica esencial para los buceadores profesionales. Esta pieza está desarrollada en caja de acero inoxidable con extensión de 41 mm de diámetro. Al interior late el calibre BR-CAL.302 de remonte automático, mientras que estéticamente goza de una carátula gris que destaca por un anillo naranja, y se abraza al pulso por medio de una correa de caucho negro de alta resistencia o, si lo prefiere, brazalete de acero inoxidable.

La segunda pieza está enfocada a los rescatistas que permanecen en el helicóptero realizando maniobras que faciliten la tarea de quienes descienden en un ambiente inhóspito.

Un cronógrafo de calibre mecánico automático (BR-CAL.301), está enfocado a medir el tiempo de manera confiable, pues se sabe que en una tarea de rescate cada segundo es trascendental. La caja mide 41 mm de diámetro, está hecha en acero pulido y satinado, mientras que el bisel está graduado con una escala de pulsómetro, ideal para verificar los signos vitales de un ser humano.

La carátula es color gris y destaca por un anillo naranja. Índices y agujas están recubiertas por un tratamiento luminiscente y se abraza al pulso mediante un brazalete de acero inoxidable o correa de caucho de alta resistencia.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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