El espíritu de la Rosa Piaget

La historia comenzó en 1982, cuando en el marco del prestigioso Concurso Internacional de Rosas Nuevas de Ginebra, la rosa ganadora fue bautizada como “Rosa Yves Piaget”. Tras dos años de cultivo en la rosaleda del Parque “des Eaux Vives”, esta rosa obtuvo ese año las tres distinciones más importantes: el Diploma de la Medalla de Oro, el Premio de la Ciudad de Ginebra y la Copa de oro del “Parfum-Rose d’or”. Y así nació una leyenda…

En Piaget, la rosa es la expresión de una naturaleza más estilizada que naturalista. Voluptuosa, sensual, jubilosa. Como una mujer vestida de fucsia en su jardín de rosas, posando a pleno día y fuera del marco. Es por ello que el visual de la campaña publicitaria a cargo de Tim Walker en el que aparece la modelo Bar Refaeli, hace eco al trabajo de los artesanos joyeros de Piaget, dedicados a cultivar este jardín de rosas.

La de Piaget es una rosa con carácter, una rosa voluptuosa que se asemeja a la peonía. Presente en las líneas de un simple pendiente al igual que las volutas de un anillo engastado con 158 brillantes y una gota de rocío de zafiro rosa de 5.1 quilates. Una rosa con carácter que transmite emoción.

Magia que perdura

Después de 30 años, la emoción y el espíritu mágico de la rosa Piaget siguen intactos, es el testimonio de una pasión. La de Yves Piaget, al igual que la de los diseñadores y artesanos joyeros a quienes ésta inspira. Gracias a su talento, un centenar de creaciones han florecido en la rosaleda de Piaget, creando, en tres interpretaciones distintas, una rosa siempre única.

La rosa iluminada de diamantes

De oro y diamantes, desvela en su corazón una gota de rocío sublimado por la más luminosa de todas las piedras. Con sus voluptuosas formas, sus pétalos –estilizados e íntegramente engastados con diamantes-, se alborozan con sus generosos volúmenes, como una auténtica rosa.

 

 

 

La rosa calada

Juega con la luz como una flor que se despierta bajo los primeros rayos del sol, ofreciendo a las miradas la alegre redondez de sus pétalos de oro calados, realzados o no con diamantes. Ídolo del sentimiento, en su corazón palpita un diamante.

La rosa de encaje

Sus pétalos calados son una caricia, como una huella preciosa a flor de piel. Con una dulce sensualidad, sus pétalos entrelazados y sinuosos diseñan, a través del oro y algunas veces entre los diamantes, una rosa en movimiento de exquisita delicadeza.

Acerca de 

Comunicóloga especializada en medios impresos y electrónicos. Escribir me apasiona tanto como la alta relojería con su preciso y encantador tic-tac.

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