El reloj Omega de Elvis Presley será subastado el 12 y 13 de mayo por Phillips en asociación con Bacs & Russo

Elvis Presley es reconocido como el Rey del Rock & Roll, una de las figuras más influyentes en la historia de la música, y quien determinó la evolución del género del rock, y de muchos otros a finales de los años cincuenta del siglo pasado.

A subasta

Los próximos 12 y 13 de mayo del presente, Phillips, en colaboración con Bacs & Russo, llevarán a cabo la subasta SEVEN, y el lote más importante consiste en la oferta de un reloj Omega adquirido por RCA Records y entregado a Elvis Presley en celebración de los 75 millones de álbumes vendidos por el cantante.

Elvis Presley firmó con RCA Records en 1955, y su importancia para el inicio del rock and roll y la música contemporánea como un todo, no puede ser exagerada. Su imagen ha trascendido las categorías de la música que interpretó y las películas que protagonizó para convertirse en la piedra angular de la cultura pop moderna, y su propiedad en Graceland sigue siendo un lugar de peregrinación para los fanáticos décadas más tarde.

Si bien Elvis Presley es comúnmente asociado a Hamilton, portó este Omega como regalo que conmemora al primer artista en la historia en alcanzar este impresionante hito. RCA organizó un evento y concierto benéfico de celebración el 25 de febrero de 1961 no sólo para premiar a Elvis por un logro tan significativo, sino también para restablecer a Elvis como artista intérprete.

El Gobernador de Tennessee proclamó la fecha “Día de Elvis Presley”, y la compañía discográfica presentó a Presley una placa conmemorativa de los 75 millones de discos que había vendido en todo el mundo. Acompañando a esta placa, que permanece en Graceland, RCA Records también regaló a Elvis este prestigioso reloj Omega de pulsera de oro blanco de 18 quilates y diamantes comprado en Tiffany & Co. La parte posterior del reloj, que se ofrecerá por primera vez en mayo, está inscrita:

“Para Elvis, 75 millones de registros, RCA Victor, 12-25-60”.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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