Copa Longines de la “Ciutat de Barcelona”

La conexión entre Longines y el mundo de los caballos es innegable, y –posiblemente– ya no haya que puntualizar en ella, pero la realidad es que cada que volteamos a ver una silla de montar y miramos un reloj, seguramente se trata de un Longines. El día de hoy, queremos compartirle los resultados de la Copa Longines de la Ciutat de Barcelona, que entregó la victoria a Patrice Delaveau (Francia), montando a Carinjo HDC,  así como a su país de origen en la prueba final de la Furusiyya FEI Nations Cup.

Como era de esperarse, la competencia de precisión fue conquistada por el Reloj Oficial del evento hípico, celebrado este año en Barcelona, que este año fue el nuevo Conquest Classic, dedicado a la relación de Longines con el mundo de los deportes ecuestres. Fiel a los valores de la marca –elegancia, tradición y rendimiento– esta nueva colección de modelos, todos dotados de calibres automáticos, y de un look clásico y atemporal.

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Dicho evento contó –igualmente– con la final de saltos de la Furusiyya FEI Nations Cup™. Longines fue el cronometrador oficial de la competición, por lo que asistió a la victoria del equipo de Francia. Con su destacada actuación, superaron a los equipos de Brasil (segundos) e Irlanda (terceros).

Las 18 naciones que estuvieron representadas en la final de series de Barcelona: Arabia Saudí, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Irlanda, Japón, Países Bajos, Qatar, Suecia, Suiza y Ucrania. Se celebraron tres competiciones durante la Final Furusiyya – la primera el viernes 27 de septiembre, en la que los equipos compitieron en una ronda; la segunda el sábado 28, para los equipos que no habían terminado entre los ocho primeros puestos el día anterior; y la tercera el domingo 29, en la que los ocho países ganadores del viernes se enfrentaron para alzarse con el nuevo trofeo Furusiyya.

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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