Audemars Piguet nuevo hogar en Madrid

Una de las casas relojeras con mayor historia dentro de la industria sabe que no debe dejar nada a la ligera. Cada decisión repercutirá en el desarrollo de su Manufactura, y del personal humano que en ella labora, probablemente éste sea una de las razones de éxito de Audemars Piguet, su magnífica sede asentada en los paisajes de Le Brassus.

Este año, surge -de manera natural- el traslado de la sede de Audemars Piguet en Madrid a la calle Marqués de Villamejor No. 3, uno de los edificios más representativos de toda España, que ha sido diseñado por el galardonado Arquitecto Antonio Palacios Ramilo, autor del Palacio de Comunicaciones de la Plaza de Cibeles, sede -actual- del Ayuntamiento de la capital española.

Audemars Piguet sede en Madrid

Audemars Piguet sede en Madrid

 

La decoración de las nuevas oficinas Audemars Piguet se ha confiado a CGR Arquitectos y en su trabajo se destacan los valores de la marca a través de su estilo. Las maderas de roble en las carpinterías, el verde en las plantas, el blanco de paredes y tejidos, evocan los colores del Valle de Joux en Suiza. Este lounge ofrecerá la oportunidad a los amigos de la marca, de descubrir las colecciones, en un entorno más íntimo y cálido. La nueva sede dispone también de un taller de reparación de la Manufactura, espacio que sirve para brindar una mejor deficinión del mundo Audemars Piguet.

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Sobre Antonio Palacios

Nacido en un pueblo de Galicia en 1876, a pesar de residir permanentemente en Madrid, y de realizar en esta ciudad algunas de sus obras más conocidas, siempre mantuvo un vínculo cultural y profesional con su entorno gallego natal. La producción arquitectónica de Palacios alcanza su punto álgido en el periodo que va entre 1910 y 1926.
Su estilo arquitectónico inicial se adhiere al Sezessionsstil vienés y, poco a poco evoluciona hacia un regionalismo arquitectónico, aunque sin abandonar raíces hispanas caracterizadas por los estilos plateresco y manuelino. Posee, además, fuertes influencias expresionistas.

 

 

Acerca de 

…Ya entendería yo, con cada pieza de alta relojería, que la mayor parte de lo que llamamos extraordinario se disfruta sin percatarse del paso del tiempo, pero mirando el reloj.

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